En la Penn State University (Universidad del Estado de Pensilvania) había un entrenador de rugby americano, Jerry Sandusky, que salió un poco pederasta. Aprovechando que la Penn tenía una especie de club para niños con problemas, a los que también entrenaba, se los trajinaba. Legalmente, violaba. Y alguno de estos niños llegó a la universidad, y denunció las aficiones del maestro.

Hasta aquí, normal; como la vida misma. Lo delicado del asunto fue que la administración de Penn State, en vez de preocuparse y hacer caso de las denuncias, las tapó. Los denunciantes fueron a la fiscalía, hubió investigación, y el gran pollo. Es un escándalo en USA del que se ha hablado mucho últimamente.

¿Y el clima?

El clima es Micky Mann, como siempre. El del palo de hockey, e inventor de las mannomáticas. Látigo de herejes, y carcajada de escépticos. Y es que también trabaja en la Penn State, y también ha sido beneficiado por un proceso de lavanderia, u ocultamiento de palomillas, por parte de su administración. Algunos periodistas han atado dos y dos:

Viene de la National Review, y Mark Steyn arranca citando a un artículo de Open Market [-->], de donde después han quitado el párrafo citado, alegando que posteriormente concluyeron que era inapropiado.

En la estela del artículo de Louis Freeh sobre la complicidad de la Penn State con las violaciones en serie, Rand Simberg escribe sobre otro escándalo:

Me refiero a otro encubriemiento y lavandería que ocurrió allí hace dos años, antes de que supiéramos lo podrida y corrupta que estaba la cultura de esa universidad. Pero ahora que sabemos a dónde llega, tal vez sea el momento de revisar el affair de Michael Mann. Especialmente con lo que hemos sabido sobre sus engaños con los palos de hockey. Se podría decir que Mann es el Jerry Sandusky de la ciencia del clima, salvo que en vez de abusar de niños, lo hace torturando a los datos, al servicio de una ciencia politizada que podría tener consecuencias ecoinómicas para la nación y el planeta.

No estoy seguro de que yo extendería la metáfora hasta los vestuarios, con el entusiasmo con que lo hace Mr Simberg, pero tiene su punto. Michael Mann era el hombre que estaba detrás del gráfico fraudulento del hockey stick, el anillo maestro del círculo de anillos de árboles. Y, cuando saltaron a la luz los emails de East Anglia (Climategate), Penn State se sintió obligada a “investigar” al profesor Mann.  Graham Spanier, el presidente de Penn State que ha tenido que dimitir por el caso Sandusky, es el mismo que investigó a Mann.  Y, como con Stardusky y Paterno, la universidad se negó a culpar a una de sus estrellas de cualquier mala conducta.

Ya llegamos. El periodista Steyn ha recibido una carta del abogado de Mann [-->], que se considera difamado. Pero la peña cree que Steyn, en vez de achantarse, irá a la guerra. Debe ser famoso, y de cuidado.

Tenéis todos los detalles y chascarrillos en WUWT:

Para mi lo interesante, más que los chascarrillos, es que lleguen a juicio, y oír lo que tiene que decir su señoría sobre si se le puede llamar fraude científico al palo de hockey en un periódico,o no. Mi apuesta es que Micky Mann ha metido la patita, y que esto se puede convertir en un icono del escepticismo del IPCC.  Tendremos a todos los alarmistas tratando de decir que el palo de hockey nunca importó, que esa no es la base de la ciencia (establecida, je), y bla bla bla. Pero será cuesta arriba.

Stay tuned.