Cada día me tiene más anonadado la muy amorosa y razonable Mintegi. La cara amable de los hijos políticos del terrorismo vasco (si es que no son los terroristas mismos). Tan blanda por fuera, que se diría toda de algodón, que no lleva huesos. Ni la “izquierda aberzale” muertos.

Platera no quiere contar muertos, porque 857 Miguel Ángel Blanco no le dicen nada. Un dolor, que no nos cuenta si hizo algo por evitar, pero al fin y a cabo una “espiral de violencia”. Como Franco y tal, nosotros cual. Claro. Como en los libros de historia ocurren unas cosas terribles, que todas, todas, las hizo el tal Franco ese, yo te mato a ti ahora. En espiral. Y no nos pongamos a contar, porque si nos ponemos, Mintegi tiene un millón.

En caso de contar, ¿desde cuándo lo hacemos? En Historia estudié que periodizar ya es establecer una ideología. No hay que olvidar que hemos vivido un golpe militar con un millón de muertos y consecuencias durante muchos años, que ha afectado a casi todas las familias de este país. ¿En qué punto se pondría a cero la contabilidad? En función del que se elija, las cuentas serán diferentes y se desequilibrará la balanza. [-->]

Historiadora, sin duda. Tanto, que ha interiorizado la historia al punto de vivirla. ha vivido un golpe militar … 16 años antes de nacer. Y todavía le afecta, 73 años después. Pero contable no parece ser. Suma “un millón de muertos” con “ha afectado a casi todas las familias de este país”. Pero para Mintegi “este país” no es España, cosa que deja bien claro – por si no hubiéramos caído. ¿Entonces, las cuentas esas? En “este país” no sé, pero la mayor masacre de la toda la historia de mi ciudad no fue cosa de Franco, sino de lo contrario. Tal vez Mintegi, como inmigrante en la comunidad, no lo sepa. ¿Entran también en su famoso millón?

No, Mintegi no quiere contar. Ni muertos, ni años. Va de convencer, y de paciencia.

P. ¿Y si su apuesta no se traduce en buenos resultados?

R. Sería cuestión de más tiempo. Tenemos el ejemplo de Canadá. Cada vez que allí se plantea un referéndum de autonomía, la sensibilidad quebecúa asume el resultado, porque es una democracia, y al cabo del tiempo lo vuelve a plantear. [-->]

El ejemplo de Canadá le vale por lo de repetir referéndums ad infinitim. Es de suponer que solo hasta que una vez le salge bien, y se acabaron las bromas. Pero aquí la historiadora flojea en historia, como en las cuentas. Porque no quiere recordar que la idea de ad infinitum se acabó con la ley de claridad. Fue establecer una ley intachablemente democrática, pero inconvenientemente exigente de claridad y de no trampas, y se jorobó el invento. Hasta hoy, y ni se espera el próximo referéndum.

Por encargo del gobierno de Canadá, Stéphane Dion planteó unas cuestiones, primero al gobierno de Quebec, y luego al Tribunal Supremo de Canadá. En resumen, tenía estos problemas (los de cualquiera con dos dedos de frente, Mintegi excluida). Viene de Wikipedia [Clarity Act -->]:

-  La inmensa mayoría de los expertos de legislación internacional creen que el derecho de declarar la secesión unilateralmente no corresponde a las entidades constituyentes de un país democrático como Canadá.

-  Con los cambios de circunstancia en la vida de la gente como resultado de la secesión, una mayoría simple, que podría desaparecer en vista de las dificultades, parece insuficiente para asegurar una legitimidad política al proyecto soberanista.

- No hay ni un solo párrafo ni línea en la legislación internacional que proteja la integridad de Quebeq pero no la de Canadá. La experiencia internacional demuestra que las fronteras de la entidad que busca la independencia pueden cuestionarse, a veces por razones basadas en la democracia. No tiene sentido que Canadá sea divisible, pero Quebeq no.

Y el tribunal decidió algo impecable, aparte de darle la razón a Dion. Que sí, que teniendo en cuenta esos tres puntos, si en Quebec se daba una mayoría suficiente y clara por la independencia, Canadá tendría que cambiar su constitución, después de negociar con Quebec, y permitirlo. Pero que no vale la declaración unilateral, y que el parlamento de Canadá tiene que aprobar la pregunta del referéndum, las negociaciones, y asegurar  los derechos de las minorías dentro de Quebec que puedan no estar de acuerdo (por ejemplo dividiendo a su vez Quebec). Al parecer en Canadá también tenían alguna experiencia de preguntas retorcidas e ibarrechianas. ¿Opina que los vascos tenemos “derecho a decidir”? ¡Toma, no! Y ahora el parlamento interpreta lo que quieres decidir. Demokrazia Mintegi, pero no precisamente canadiense.

Si a Mintegi le gusta el ejemplo Canadá, a mi también. Ya tenemos un punto de acuerdo, de esos que parece buscar con tanto ahínco. Aunque a mi me da que quien no ha hecho nada por parar los asesinatos, ni por criticarlos, no es alguien que se desvive por el acuerdo – como proclama. Porque dice que le gusta la situación en Canadá, pero no dice que a eso se puede llegar sin asesinar. Al contrario, se busca espirales de disculpa.

Tan blanda por fuera, que se diría toda de algodón, que no lleva huesos. Por dentro parece otra cosa.

A ver si contesta: