Todo el mundo acepta que la tierra se ha calentado algo durante el siglo XX. Pero para saber si eso es relevante, o incluso preocupante, hacen falta saber algunas cosas más.

  1. ¿Cuánto se ha calentado?
  2. ¿Cuánto se calentaba (y se enfriaba) antes del CO2?
  3. ¿Por qué se ha calentado?

Hemos tratado a menudo los dos últimos puntos, y sabemos que no se sabe con un mínimo de precisión como para asegurar nada. Las mediciones de antes de los termómetros (con “testigos de temperatura”) son muy inexactas para la variación que pretenden medir. Todo lo más pueden señalar fases del pasado cálidas o frías; pero no si eran más cálidas o frías que las que hemos medido con termómetros desde 1.850. Probablemente no, pero no lo sabemos. Y respecto al por qué de ese calentamiento observado en el siglo XX, hay muchas ideas y especulaciones, y nadie sensato les puede conceder la menor confianza. Si supieran las causas, podrían predecirlo; y ese no es el caso.

Del punto 1 de la lista hemos hablado mucho menos. Sí hay muchos motivos indirectos para discutir y dudar de las temperaturas, pero a las mediciones directas mismas (los termómetros y lo que hacen con ellos) solo se les puede poner pegas hasta cierto punto. Las mediciones son malas antes de 1950, sobre todo en el mar y el hemisferio sur, pero aun así la historia es consistente. Un calentamiento de alrededor de 0,7ºC en 160 años (desde 1.850).

Visto en medias móviles de 12 meses, queda así:

Aparte de termómetros, también se mide el calentamiento con satélites. Desde 1979. En el trazo grueso, y a primera vista, el relato desde ambos sistemas de medición es muy compatible. Por ejemplo, si dibujamos los satélites encima de los termómetros:

Si se mira más en detalle, se ven cosas extrañas, que no debían ser. Los termómetros marcan algo más calentamiento que los satélites. Y como los satélites miden el aire a mayor altura, deberían marcar notablemente más calentamiento. Según la teoría del calentamiento global, y según cualquier teoría atmosférica. Y según las observaciones, porque mirando los vaivenes de temperatura de un año a otro, lo que miden los satélites se calienta más en los calentamientos, y se enfría más cuando toca enfriar. Vaivenes más pronunciados.

En este caso, cada punto es una media mensual:

Esas subidas por año de 0,013º (satélites) y 0,014º (termómetros) deberían de ser de 0,026º para los satélites y 0,021º para los termómetros. Según la teoría del calentamiento global (los modelos climáticos). ¿Están mal las mediciones (de satélites o termómetros, o ambos); está mal la teoría?

De eso se trata. De un estudio que se acaba de publicar que punta a que (a) los satélites pueden estar bien, (b) los termómetros pueden estar marcando un dato equívoco, (c) los modelos pueden estar mal, y (d) se entiende lo que no se entendía de la comparación entre satélites y termómetros.

El trabajo se fija en otro de los problemas que están dando los termómetros. El cambio en la variación de temperatura diaria. La diferencia entre la máxima y la mínima del día. Resulta que el “calentamiento global”, según lo miden los termómetros, se está concentrando en una subida da las mínimas, bajando esa variación de la temperatura diaria. Y aunque la teoría predice algo así, lo que se observa es cinco veces más de lo que muestran los modelos. Y representa que las temperaturas mínimas suben tres veces más que las máximas.

Nadie ha sido capaz de explicar el fenómeno. Los autores son especialistas en la “capa límite atmosférica”. Es la capa baja del aire, la  que toca con la superficie. Y tiene características especiales, aunque diferentes de día y de noche. Incluso tamaños muy diferentes. [Sobre la capa límite -->].

Y el resumen, muy resumen, del estudio, es que ese calentamiento nocturno que miden los termómetros, no es un calentamiento (un acumulación de calor), sino una redistribución de calor que estaba más arriba, por una perturbación dentro de la capa límite (que por la noche es muy estrecha). Perturbación producida tanto por cambios en el uso de la tierra (edificios, árboles, etc), como por infrarrjo del CO2 o de aerosoles.

Otro resumen un poco más amplio (pero fácil) lo da el autor principal, en un comentario en WUWT:

Una explicación más completa en el blog de Roger Pielke, también de McNider: