Hay que llamar al Prostitucional, pero ya. Se ha a cometido un atropello, una injusticia con una criatura del señor. No puede ser pecado dar vivas a una organización que, como vivimos en tiempos nuevos, no existe. Y, ¡venga ya!, ¿qué tiene de malo amenazar simbólicamente a unos futboleros que celebran un partido, haciendo como pistola con el dedo? ¡Con banderas de España, además!

Pues le han hecho dimitir. Y por eso hay que poner en marcha el Prostitucional para que resuelva este error.

El angelito, con la cuadrilla:

Al menos el Ibazeta este no se ha equivocado, como los que le han hecho dimitir. Es completamente consciente de no haber hecho nada que no se deba de hacer. Simplemente, tal vez pueda ser utilizado por el asqueroso facherío español para poner en aprietos a la vanguardia de la causa sagrada. Y es por eso por lo que escribe la carta de dimisión; no porque no haya que amenazar a la gente que se equivoca de opinión o de equipo. Y no porque no vaya a seguir haciendolo en el futuro.

En su carta de dimisión dirigida al alcalde y hecha pública hoy por el consistorio donostiarra, Ibazeta asegura que no desea que “un incidente aislado y la utilización que del mismo pueda hacerse generen daño político alguno” al primer edil, al Gobierno municipal o a la institución presidida por Izagirre. [Deia]

¿Incidente aislado? ¿Qué quiere decir con eso el representante del grupo que nos da constantes lecciones de lo que llaman “la paz”? ¿Aislado como 857 asesinatos individuales? ¿Aislado porque esa noche, ¡joé!, sólo fue uno? ¿Aislado porque tiene el firme propósito de no hacerlo más, porque ha comprendido que esas no son formas de comportarse en una sociedad que aspire a cierto nivel de convivencia civilizada? ¿Y si es así, por qué no lo dice? ¿Tal vez porque entonces habría que explicar que lo de asesinar no estuvo bien? ¡Jamás! Cualquiera podría pensar que los que asesinaban, y los que les aplaudían, y comprendían, etc, son un poco bestias.

Fácil. Porque hay un Prostitucional. Máxima autoridad del mamoneo político que ha dejado fuera de toda duda que se puede ser heredero político de una banda terrorista, tipo nazi, y participar en la payasada con toda naturalidad. Y si se puede eso, según gloriosa sentencia, ¿por qué diablos no se va a poder increpar y amenazar a aficionados con banderas españolas? La mera participación de los herederos políticos de lo asesinos, sin solución de continuidad con el terrorismo, es una formidable amenaza. ¿Y ahora vamos a rasgarnos las vestiduras cada vez que la amenaza implícita se haga explícita? ¿O es que vamos a cogérnosla con papel de fumar, y protestar cada vez que por descuido la amenaza salga de alguien con cargo público, en vez de hacerse bien – como cuando en Pamplona impiden el Riau riau?

Mejor que venga el Prosti, y lo arregle. Y explique que los nazis son corderos, ya que han dicho que no volverán a asesinar. Esta vez de forma “definitiva”, en lugar de “indefinida”, “permanente”, o como quiera que fuera.