Entre los mil detalles turbios del 11-M, la actitud sospechosa de la fiscalía durante todo el caso, como si fuera el cancerbero de algún misterio inconfesable. Desde el -¡qué más da cuál fue el explosivo!- hasta el – ¡fue Goma-2 ECO y vale ya!

Pues nada, vale ya.

Cuenta El Mundo [-->] que ayer estaba el fiscal jefe de cuando el juicio, Javier Zaragoza, dando un algo en un curso de verano. Y a un asistente, joven alumno, se le ocurrió preguntar lo obvio. Hay un audio por internet con el intercambio grabado. Esto está sacado de lo de El Mundo.

“En la sociedad se ha creado una impresión de que ahí hay algo que no se ha hecho de una forma correcta desde el punto de vista del interés social. Son muchas víctimas y no encontramos autores materiales directos o indirectos, y lo de indirectos lo digo de una forma muy tendenciosa porque ha tenido que haber algunos elementos que han actuado y no figuran en la sentencia”

Bueno, preguntó lo obvio, pero de una manera demasiado retorcida. Lo que le dio oportunidad a Zaragoza de salir por la puerta falsa. Lo malo es que es una puerta tan falsa, que parece muy indicativa la elección de esa respuesta que da vergüenza ajena.

“¡Que no hay autores materiales! Se suicidaron en Leganés. Pero si está muy claro…”, espetó. “¿Qué quiere usted, siempre autores materiales? ¿Pero usted se hace a la idea de lo que es una investigación?”, le preguntó, y añadió: “Usted sólo se fija en el resultado pero como el resultado no le satisface, piensa que es todo una farsa, pero no es así, no es así”.

El alumno lo podía haber hecho un poco mejor. Por ejemplo:

Si la fiscalía opina, en contra de la sentencia del Tribunal Supremo, que los siete de Leganés fueron autores materiales, eso nos da ocho – sumando el único condenado. Y hasta 13 bombas, faltan 5. Falta el 39% de los autores materiales, en el más optimista de los casos.

Si aceptamos la sentencia del Supremo, como debería de hacer cualquier fiscal normal, esta dice: “Al menos algunos de los de Leganés debieron de participar …”. Al menos algunos no es la mayoría, sino menos. O, como mucho, tres. Y eso quiere decir que faltan más de la mitad de los autores materiales. No ya  por capturar, juzgar, y condenar, sino siquiera por conocer.

Así que la postura de la fiscalía consiste en que no nos demos cuenta de que faltan por señalar entre casi la mitad  de los autores materiales, si somos optimistas, y notablemente más de la mitad, si aceptamos la sentencia del Supremo.

¿Qué motivo podría tener la fiscalía  para hacer una barbaridad así? ¿Y qué motivo tan poderoso puede tener para hacerlo con una caradura y desvergüenza de tal calibre?