Los hijos políticos del tiro en la nuca han parido candidato. En este caso, candidata. Una escritora -imagino que en vascuence, y subvencionada – y profesora del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la UPV que se llama Mintegi. Que ha nacido a la política con “la paz” en la boca.

Pregunta al resto de partidos “qué están dispuestos a hacer para lograr la paz y superar la confrontación” [-->]. A mi los partidos me importan una higa, pero supongo que la pregunta que vale para los partidos, vale para los ciudadanos. Y este ciudadano comezaría por preguntar a Laura que cómo tiene las narices de hacer preguntas, cuando ella no las admite.

 La presentación de la candidata de EH Bildu -en la que los periodistas no han podido plantear preguntas- ha tenido lugar esta mañana en Bilbao en un acto en el que, además de la propia Mintegi, ha intervenido la que fuera consejera vasca de Educación por EA entre 2001 y 2005, Anjeles Iztueta.

Demokrazia eusquérica debe ser, pues. Porque no es manía de Mintegui, es la política de siempre de los sostenes de los asesinatos por la espalda.

- Respuesta:

- ¿Te parece buena idea detener a los que asesinan, y a todos los que les ayudan? Y en general a los delincuentes. Especialmente a los delincuentes políticos, mucho más peligrosos. Es lo que vienen haciendo por “la paz” todos los países más o menos normales.

Pero va a ser que no. Nuestra amiga tiene su propia versión del significado de “paz”, como casi de todo.

no es solo ausencia de violencia” ni tampoco se limita a “la ausencia de ETA”, sino que la paz es “justicia, respeto, poder tomar decisiones y poder llevar a cabo lo decidido.

Se ve que Laura no quiere “la paz”, sino “su paz”. Porque en ningún mundo existe justicia a juicio de todos. Ni siquiera todos están de acuerdo en qué es justicia y qué no. Tomar decisiones es guay, el problema es quién puede tomarlas, y llevarlas a cabo. Y Laura no piensa que puedan todos. Por ejemplo, los españoles,  no; los vaquilandeses (en su particular idea de Vasqulandia), sí; los vizcaínos o los alaveses, no; etc.

Así que para “superar la confrontación” nos ofrece su particular idea de la justicia, que no definirá, y su grupo especial con derecho a decidir, cuyo motivo no será más que su santo deseo. Es de suponer que también habrá que cambiarse de lengua, porque ella sabe mejor que tú cuál es tu propia lengua. Pero no lo sabemos, ya que para superar la confrontación, no admite preguntas. ¿Cuca, no?

En resumen, o tragas, o confrontación. Que, al menos en castellano, si no se refiere a careo, o a cotejar una cosa con otra, significa enfrentamiento. Al menos han dejado de matarnos. Ya no van de ese palo, dicen, aunque no dicen por qué. De pegarnos no han dejado. En el mismo pueblo donde vive esta Mintegi, ayer y antier , mismamente.  ¿La nueva forma del respeto que reclama? Pero tenemos que creer que con que les dejen tomar las decisiones por los demás, se van a portar chachi. Lo mismo que dicen todos los niños malcriados. Con suerte, hasta nos dejan soñar en no batúa. Siempre que sea por lo bajinis, y solo sea provisional.

En resumen, una paz a la carta. La paz de Mintegi. O las bestias pardas al poder. Y hay un problema con su pregunta retórica, que no admite respuesta. Si confrontación es estar enfrente de, ¿por qué diablos iba nadie con un mínimo de civilización, y de sensibilidad, querer no estar enfrente de los hijos políticos del tiro en la nuca y los cadáveres por doquier? No lo entiendo. Este ciudadano, que muy al contrario que ellos, nunca ha querido superar conflicto alguno mediante asesinatos ni bombas, ni lo ha aplaudido, ni “comprendido”, tampoco tiene ningún deseo de dejar de estar enfrente, y en contra, de liberticidas y peligros sociales como los que va a representar Laura Mintegi. Los partidos, por su parte, que jueguen con el fuego que más les divierta. El abismo tiene altura suficiente como para que nos despeñemos todos.

Si Mintegi contesta al tuit, ya avisaré.