Se comprende que el ejercicio de la política en España es una payasada desde hace demasiado tiempo. Y que los que se lo toman en serio pueden creer que la payasada es el estado natural del mundo, mientras que los que no, no se puede esperar que se respondan con fiabilidad a una encuesta.

De la prensa no se puede esperar que supere la fase “clown”. Vive inmersa en ella, y vive de la payasada. Solo pueden apostar por ayudar al payaso favorito, pero sin salirse del circo. Y así, un vocero de payasos titula:

Y el resto de medios lo repite, cual banda de loros atacado por el baile de San Vito.

Una alteración psicológica especialmente contagiosa en grandes concentraciones de personas y que desataba visiones y alucinaciones, provocando episodios de locura entre los afectados que se movían y retorcían de forma compulsiva.

Aunque hay teorías que explican el fenómeno por algún tipo de culto herético o por los efectos del cornezuelo (un hongo con efectos psicotrópicos que en ocasiones contaminaba el pan de la época), la mayoría de investigadores afirman que las verdaderas causas de estas plagas de baile y oleadas de posesiones, eran más psicológicas y culturales que fisiológicas ya que, “en la mayoría de los casos, las epidemias habrían sido el resultado de un trastorno psicogénico masivo, un tipo de histeria colectiva que acostumbra a aparecer después de largos periodos de angustia y tensión” como los vividos por todos estos pueblos. [–>]

Pero la información de La Vanguardia Payasa, que efectivamente da a una mayoría de encuestados que proclaman querer “la independecia”, también cita otra pregunta y su respuesta:

Los partidarios de que Cataluña sea un Estado independiente pasan también del 29 al 34%, mientras que los que consideran que ha de ser un Estado dentro de una España federal se quedan prácticamente igual: pasan del 28,9 al 28,2%. En cambio, los que apuestan por que sea una comunidad autónoma dentro de España bajan del 27,8 al 25,4%.

Así que el antes prestigioso diario, de no haberse apuntado a la moda clown, hubiera titulado:

La mayoría de los catalanes ya quieren la independencia, pero están muy lejos de querer que Cataluña sea un estado independiente.

Tenemos un problema que se puede resolver con diferentes soluciones:

- La Generalidad miente.

- La Vanguardia miente (y en cualquier caso no tiene vergüenza).

- La muestra no es representativa.

- La muestra es representativa, y los catalanes son, básicamente, una acémila descerebrada.

En realidad no importa demasiado. Tanto la Generalidad como La Vanguardia suelen hablar en nombre de la sociedad catalana (de “los catalanes”), aparentemente sin mayores protestas. Así que ya sea la culpa de una de estas dos instituciones, o sea de “los catalanes” mismos, como las tres cosas son una y trina, me atrevería a pedir: ¿No tendrían la amabilidad de pedir una independencia de verdad, cuando se dediquen a reclamar “la independencia”? Y me atrevería a pedir más: ¿Por qué no se la toman de una vez, en vez de tanta payasada? Nadie se lo va a impedir, y el aguerrido Mariano mucho menos que nadie.