Hay una cifra mágica en la “ciencia del cambio climático”. Le llaman la “sensibilidad” del clima, y la definen como cuánto se calentará la “temperatura media global” de la tierra, al multiplicar por dos la cantidad de CO2 en el aire. Cosa que ocurrirá más o menos hacia 2.100. Y toda la discusión gira sobre esa cifra mágica. ¿Será entre 1,5ºC y 4,5ºC, con un valor más probable de 3ºC, como dice el IPCC? ¿Será menos? ¿Será más?

Dejemos atrás la discusión sobre si tiene algún sentido esa cifra mágica, y sobre si tiene algún sentido el concepto de “temperatura media global”. Ambas cosas muy discutibles. Pero la discusión que tienen es la que tienen, y lo que sí se puede pedir es que sean serios con el asunto. No lo son.

Este es el cuento de esa cifra mágica, según el IPCC. Lo representan así. Que nadie se asuste. Son varios estudios sobre lo de la “sensibilidad”, cada uno una curva de un color. Y el gráfico representa las probabilidades calculadas en cada caso para que la sensibilidad sea una determinada temperatura.

Por ejemplo, la línea roja, que es la que nos interesa en este cuento, nos dice que la mayor probabilidad (el pico alto de la curva) es que la “sensibilidad” sea casi 3ºC (o sea, que hacia 2.100 haya 3ºC más de “temperatura media global”). La probabilidad media la representa el área debajo de la curva (el punto donde hay igual área a la izquierda y a la derecha), y es lo que representan en las líneas horizontales de abajo, con su punto de la probabilidad media. El resultado de todos los estudios juntos da una probabilidad media de 3ºC. Pero con un notable desplazamiento hacia la derecha, que implicaría mucha mayor posibilidad para aumentos mayores de 3ºC que menores. (Por ejemplo, mucho más probable un aumento de 5ºC que uno de 1ºC).

La línea roja es especialmente importante. En palabras de Nicholas Lweis, de quien viene esta historia:

Los resultados de Forest 2006 y su estudio predecesor Forest 2002 son particularmente importantes porque, al contrario que otros estudios que usan simulaciones con modelos, Los Foster están basadas en comparaciones directas con un amplio rango de observaciones instrumentales – cambios de temperatura de superficie, aire en altura, y océano profundo –  y proporcionan estimaciones simultáneas de la difusión oceánica vertical y del forzamiento total de los aerosoles. Esto es importante, porque evita depender de estimaciones inciertas de estos parámetros. Reflejando esta importancia, el IPCC incluyó los dos estudios de Forest en el gráfico de su figura 9.20. Forest 2006 tiene un pico fuerte que está en línea con la estimación central del IPCC de sensibilidad = 3, pero está pobremente constreñido para valores altos de la sensibilidad.

Traducido: Es lo más parecido a una prueba sobre un problema con el CO2 y el clima que tiene el IPCC. Algo basado en datos (en vez de especulaciones de modelos con parámetros tuneados). Con una gimnasia estadística que no se la cree ni el que asó la manteca, pero en cualquier caso lo más cercano a una “prueba”. Conviene señalar también que es un “paper” con más de 100 citas en la literatura científica.

Lindzen y Spencer también tienen publicados estudios sobre la sensibilidad basados en datos, de los que resulta una una cifra mágica de alrededor de 1ºC, o menos, en lugar de 3ºC, o más. Pero como esos resultados no les gustan a los alarmistas, esos sí los miran con lupa. Y todos estos estudios, equilibrios en el borde de un alambre, resultan fáciles de criticar. O no son muy convincentes para el que no quiere ser convencido. Tampoco la línea roja de Foster, pero como les gusta lo que resulta, tiene todas las bendiciones del IPCC.  Pero hoy nos acabamos de enterar que es un trabajo (uno más) imposible de replicar. Y también, otro más, en los que el perro se comió los datos, y ya no hay.

Nicholas Lewis es un matemático (con un “minor” de física) que ha desarrollado su carrera fuera del mundo académico. Hace tres años se interesó por el problema de la discusión del calentamiento global. Es coautor del trabajo de refutación de Steig et al 2009, sobre las temperaturas de la Antártida. Aquel en que Steig retaba a sus críticos de los blogs a acudir a sus clases de la universidad para aprender estadística, hasta que los críticos publicaron un trabajo de refutación en Journal of Climate, y le enseñaron a Steig a aplicar la estadística a los datos del clima:

En esta segunda aventura, Lewis lleva más de un año pidiendo a Foster los datos y los métodos de los que sale su estudio, porque con lo que dejó en la revista de publicación no se puede reconstruir su curva. Nunca los ha conseguido. También lo intentó con el editor de la revista, explicando la imposibilidad de reproducción. Y explicando que si intentaba la reproducción con los datos de otros dos estudios supuestamente basados en los datos de Foster 2006, salían resultados muy difrenetes. Tan diferentes, que uno de ellos produce una sensibilidad e 1ºC, en lugar de los 3ºC que dice Foster. Intentaba que la revista presionara al autor.

Y el caso es peor. Foster no dio los datos crudos para los dos estudios que se basan en el suyo, sino unos pre-procesados (menos bulto). Y dice que ha perdido los datos originales. Con lo cual el trabajo ya no es replicable. En la nueva carta que Lewis dirige al editor de Geophysical Research Letters, (American Geophysical Union), hay este escalofriante planteamiento:

I have still not received any data or code from Dr Forest, despite repeated promises to make data available. However, the issues I raise in this letter are more serious than simple failure to provide materials; they concern apparent alteration of data.

La carta, y la historia completa, se ha publicado en el blog de Judith Curruy:

También ha pedido a Anthony Watts que le de publicidad:

Les han vuelto a pillar con el carrito del helado. Pero esto es lo que hay. Esto es la “ciencia” del IPCC. Ya se ha visto demasiadas veces. Solo que esta es muy muy gorda. ¿Nunca va a llegar el momento en que les de vergüenza que tengan que venir desde fuera de la ciencia a hacer la labor imprescindible de corrección y control?

Josh, de Cartoons by Josh, imaginaba a Eric Steig sonrojado. Pero yo creo que eso es tomar los deseos por la realidad.