Nota: el título es una broma de la casa. El resto es un comentario de Marod, reconvertido en entrada propia.

Marod

Aunque ya no puedo comentar con la frecuencia de antaño, de vez en cuando no me resisto a “meter la patita”. Ya sé que mis horarios son un tanto intempestivos, pero sabréis disculparme pues ahora mis labores están en el cono sur, contemplando a un lado la cordillera andina y al otro el océano Pacífico.
Al lío, que el tiempo es oro.

- Una clásica jurídica: “las fuentes del derecho son la Ley, la costumbre y los principios generales del derecho”. Pero el artículo 1.6 de nuestro código civil, añade una cuarta “La Jurisprudencia de modo reiterado (pacífica) que establezca el Tribunal Supremo”. De ahí la importancia de los altos tribunales, de su condición de fuente jurídica.

La ley no tiene una relación jerárquica con la soberanía popular (la voluntad del pueblo). La ley DEBE ser la expresión de la soberanía popular, y por ello los jueces y los poderes públicos deben someterse al imperio de la ley.

Hasta aquí el DEBER SER, ahora el SER:

- La ideología lo impregna todo, máxime el comportamiento humano. La aplicación de las leyes no es una ciencia objetiva (es una ciencia social, lo cual es una contradicción en los términos). Aunque los jueces están sometidos al imperio de la ley, tienen cierto margen de interpretación de la norma. Recuerdo una sentencia que atenuó un delito de agresión sexual porque la víctima usaba “jeans” en el momento, y ello implicaba – según el anormal que dictó la sentencia – cierto acto de voluntad en el acto sexual.

Pero no sigo el argumento de Maleni, viene a decir que dado que existe la partitocracia, debemos dejar la elección del poder judicial a los jueces…o sea que como no te gusta el arroz, nos pides dos tazas. Es que os imagináis que los jueces elegirían a los Magistrados por un criterio profesional. Pero bueno, ¡Qué ingenuidad!. El problema seguiría siendo el mismo, pero más grave, puesto que concederíamos a otro gremio corporativo una fuente de poder vital. Y encima ni siquiera tendrían que hacer eso tan fastidioso que hacen los políticos cada 4 años… vamos, jauja.

Desde un punto de vista formal (seré breve porque la mayoría opináis que las cuestiones de forma son artimañas jurídicas torticeras para decir que los cerdos vuelan, y no deseo buscarme enemigos dialécticos) es mucho mejor el actual sistema. y aquí va el argumento formal: Ya que nuestro Estado se configura como una democracia parlamentaria (monarquía parlamentaria), cuya legitimación última reside en la soberanía popular, que se manifiesta a través la elección de representantes políticos… es lo más correcto y coherente que el poder judicial sea elegido por los representantes de aquella soberanía, de tal modo que los poderes representativos del Estado se sometan a la voluntad popular.

PROBLEMA: Es cierto lo de la partitocracia, desde Cánovas y Sagasta no se veía en este país nada igual. La “soberanía popular” es un concepto dogmático y difícil de completar.

Desde un punto de vista material, sustancial al “alma” del problema, yo personalmente abogo por un sistema de elección directa de los miembros de los altos tribunales. Listas abiertas de organizaciones de Jueces que publiquen su programa judicial. Y los votamos, y luego protestamos porque seguro que habrían hecho lo contrario a lo que dijeron :-)

-Off topic: Plaza, me considero aludido por el comentario de la entrada “marinera” de que “hay abogados en la sala, seguro que nos hacen precio”. Si iba por mí, ni modo, necesitas un buen abogado, no un leguleyo como yo.

Saludos a todos