10 junio 2012


De un comentario de ..

Al

Yo puedo aportar mi granito de arena en esta cuestión de quienes son responsables y lo que se echa en falta que entren en el trullo y paguen este desastre, aquí todos estamos perdiendo mucho.

Justo antes de estallar la burbuja inmobiliaria y que saltase a la calle el notición de que lo “imposible” estaba a punto de ocurrir, que paraba al fin el incremento bestial del precio de la vivienda, tuve que comprar un piso y pedir unos pocos millones (4,5) a la banca, recurriendo a un crédito personal claro, no tenía sentido hacerlo con uno hipotecario y poner el piso de garantía con un valor diez veces superior.

Mi sorpresa vino cuando la caja y los dos bancos en que tantee las condiciones que me ofrecían ese crédito personal se empeñaron de manera obsesiva en convencerme de que pidiese una cantidad mucho mayor.

Me insistieron una y otra vez en todos los sitios donde estuve de forma realmente agresiva en que hipotecase la casa y pidiese cinco o seis veces más, con el argumento sobre todo de que “iba a ahorrar dinero” en futuros impuestos, intereses, o devoluciones de hacienda, y esos cálculos abstrusos que me tomé la molestia de comprobar, tal era su insistencia, para ver que encima era mentira, así con todas las letras.

Tuve que aguantar horas de intento de lavado de cerebro para rechazar una y otra vez el “generoso” ofrecimiento de un préstamo mucho mayor.

Señalo otra vez por si a alguien se le escapa que era el mismo año en que saltó el estallido de la burbuja inmobiliaria, y que por supuesto los bancos y las cajas sabían perfectamente lo que estaba a punto de pasar. Y sin embargo insistían a sus clientes en que se comprometieran por encima de sus posibilidades, con un riesgo disparatado, adornando la soga para ahorcarlos, literalmente. Si les hubiera hecho caso, y bien que me costó aguantar sus envites, ahora sería de esos que se quedan en la calle, sin casa, y encima deben dinero al banco.

Lo justo sería ahora coger un bate de beisbol e ir a la caja a reventar cabezas. Al menos las de los directivos, los empleados no se si merecen menos, hay que obedecer a quien te paga, pero cumplían los objetivos con entusiasmo y sabían perfectamente, también, lo que estaba a punto de ocurrir. Llevaban años comentando siempre que había ocasión la disparatada cifra de endeudamiento de todo pichichi a cuenta del ladrillo. Lo de destinar un sueldo en la pareja para pagar el crédito del piso, vamos, superando en casi el doble el riesgo máximo admitido siempre para los créditos. Y su lógico acojono.

Y sin embargo insistían en prestar lo que sabían no se iba a poder pagar.

Ni la mafia calabresa lo hubiera hecho mejor.

¿Y no hay nadie en la cárcel todavía?

Recomendación:

Está claro que bastaba cambiar el gobierno para que el país no fuera el hazmerreir internacional. Bueno, estaba claro para Don Teledeporte. O esho decía, entre eshe y eshe. Pero …

Que viene de:

Que a su vez viene de una canción:

Sí, vale; no hay que meterse mucho con el gobierno, con la situación está jodida. Pero entonces, ¿cómo se van a dar cuenta estos de que conviene dejar de hacer el Zapatero? Si callamos, malo; y si no, también.

¿Y qué tal explicarles que si 100.000 millones se convierten en humo, y los tiene que poner la chiquillería, y que si además intentamos que esto no se convierta en Grecia, convendría muy mucho colgar a un par de responsables – por las pelotas – en la plaza pública? Tiene razón Sefuela en los comentarios a Rescate preventivo [-->] en que hay para querer justicia, primero hay que estar vivos. Pero la cuestión es que va a ser jodido seguir vivos si no se ve al menos un amago de justicia. Y va a ser jodido que nadie crea que existe solución, si el gobierno zapaterea.

Y sigue (añadido):

¿España no es Uganda? Ya, ni Suiza. Eso no quiere decir nada, salvo lo poco sutil que es Rajoy. ¿Bobo solemne? Lo que sea, pero seguro que se puede decir que Rajoy no es un Churchill, o cualquier otro ejemplo de eso que llamaban “hombre de estado”. Aguanta -dice, y el Mariano se imagina Indurain en el Turmalet, aguantando los tirones de Chiapucci. Mientras piensa en un partido de fútbol. Zapatero prefería el baloncesto. ¿Y? Solo le falta hacer una crisis de gobierno, para ponerse de ministro de deportes y otros esfuerzos recreativos.  Mientras hace juegos bobos con las palabras, como el otro, de los que todo el mundo se ríe. Había la esperanza de que tras Zapatero, ya se sabía todo lo que no hay que hacer. El valor del ejemplo negativo. Pero esto no tiene remedio.

Pues sigue:

Traducción: Rajoy le llama victoria a un rescate.

Dedicado a Javier Montilla (@javimontillabcn), con disculpas de antemano.

Protesta por las opiniones que se vierten “desde los medios sitos en Madrid”, contra el catalán y contra Cataluña. En un reciente artículo, llamado Más allá del puente aéreo [-->]. Y me parece un ejemplo muy bueno de un problema que sufren esos que se definen a menudo con esa extravagante expresión de “no nacionalistas”.

Confieso que yo mismo la he usado a menudo de auto referencia. La costumbre. Pero siempre con incomodidad. Cualquier expresión nueva, para un fenómeno que no puede ser nuevo, es sospechosa. Y si es una expresión que sólo existe en un lugar del mundo -España- todavía más mosqueo. ¿Qué diablos puede ser un “no nacionalista”? ¿ ¿Alguien que quiere que no haya naciones? Eso ya tiene nombre, y se dice internacionalista. O de filosofía apátrida. Pero no tiene nada que ver con nuestros “no nacionalistas”.

Montilla nos da unas claves.

Pero, del mismo modo, me rebelo contra ciertos ataques que está recibiendo Cataluña y, en no pocas ocasiones, la lengua catalana, desde ciertos medios de comunicación y de algunos profesionales que se dicen eruditos. [-->]

Si alguien opina que las castañuelas son un instrumento musical muy menor, no está “atacando” a las castañuelas, por la sencilla razón de que las castañuelas no tienen sistema sensorial. Ni la castañuela concreta que se toca con las manos, ni la idea de la castañuela. Uno no “ataca” un edificio por mucho que opine que el edificio es muy feo. Por ejemplo la Sagrada Familia. Ella ni se entera de la opinión. Pero un entusiasta de la Sagrada Familia se podría sentir herido – si presta excesiva importancia a las opiniones de los demás. Pero entonces el ataque sería a los entusiastas de la Sagrada Familia, no a la Sagrada familia. O a los de las castañuelas. O a los del catalán – pero no al catalán.

Del mismo modo que nadie dice se ataque a Francia por mostrar opiniones negativas sobre algún aspecto relacionable con la cultura o la la nación francesa. Le mirarían raro. Ni a España. Su puede, como mucho, decir que algo es una ofensa para los naturales de un sitio. Pero parece que las únicas “naciones” atacables del mundo sean Cataluña y Vasquilandia. ¿Será porque son naciones imaginarias?

La mera idea de un “ataque” al catalán, o a Cataluña, necesita un sustrato mental hiper nacionalista. Una metáfora ridícula por la que se conceden cualidades de ser vivo a lo que no las tiene – lengua, nación. Y el birlibirloque de sustituir las personas por una cosa. Un truco nacionalista, que estos curiosos “no nacionalistas” se han tragado entero.

Muchos estamos cansados de repetir una y otra vez, aunque desde Madrid se contemple las cosas con una displicencia que a veces es igual de hiriente que los ataques que recibimos de los nacionalistas, que en una sociedad bilingüe como es la catalana tener una educación bilingüe debería ser la regla y no la excepción. Y, por tanto, es igual de vergonzante defender el modelo de la inmersión lingüística obligatoria en catalán, como apostar por la uniformidad sólo en castellano. Eso sería ver un problema con la visión que sólo existe en la cabeza de los totalitarios. Aunque no les guste, el modelo que respetaría los derechos de todos los catalanes sería el de la escuela bilingüe –o trilingüe para alcanzar la excelencia-. [-->]

Pues lo siento mucho por el cansancio de Javier. Pero desde Vasquilandia Tremebunda, opino lo contrario. Por ejemplo que hay mucho “no nacionalista” abducido por el nacionalismo. Muy especialmente en Cataluña. Y que esa abducción produce aberraciones de pensamiento y opinión. Como lo de “atacar” a una lenngua. O como pensar que una educación bilingüe debería ser la regla en una sociedad bilingüe. ¿De dónde sale eso? California o Florida son sociedades bilingües, sin educación bilingüe. O las reservas indias. Lo mismo que Normandía o Córcega, y tantas regiones de Italia y de Alemania. O la isla de Man. O los innumerables ejemplos que le voy a ahorrar, que no le dan vergüenza a nadie.

No hay “la regla”. El mundo no venía con instrucciones de uso al respecto. Se puede preferir una de las lenguas de una comunidad bilingüe para la educación, como se puede preferir usar las dos, o ninguna. O, más raramente, se puede optar por la libertad. Que estudie cada cual en lo que le pete, y pronto solo habrá una lengua, con lo que se acabó el problema.

El bilingüismo no es una situación natural, estable. Nadie mantiene dos lenguas por el puro capricho del esfuerzo de hacerlo. Solo suele ser la fase de transición de una lengua de menor conveniencia por otra de mayor. Salvo que anden por ahí los (sí) nacionalistas dando por saco, y fabricando neonacioncitas. Deja que cada cual estudie en lo que cree que le conviene, sin tratar de decidir cuál “debería de ser la regla”, y la naturaleza siempre se las apaña sola.

Let them die (En inglés, y de recomendación especial para abducidos).

- ¿Y lo de “no nacionalistas”?

Una bobada. Es por abreviar, pero no es una expresión nada afortunada. Algunos serán “españolistas”, con gran amor y afición por una España con todas sus partes. No tiene nada que ver con el nacionalismo [-->], y no se me ocurre que nadie pueda objetar nada sin ser un descerebrado. Al contrario que con el nacionalismo, que sí tienen muchas cosas que objetar. Otros no serán particularmente españolistas, pero en la duda entre tener nación España o una nación Cataluña o Vasquilandia, tienen claro que prefieren de largo la primera.

O sea que somos antinacionalistas, sin mayor problema que quien sea, por ejemplo, anticomunista, antifascista, etc. ¿Qué pasa? Pero lo mismo que nadie se define como no-comunista, no-fascista, etc, lo de no-nacionalista es una bobada. Aparte de cursi. Javier: antinacionalista, con dos cojones, y la cabeza bien alta. Y eso quiere decir anti nación catalana, o vasca, por supuesto. Porque para fabricar esas naciones primero te tienen que quitar la que ya tienes, que da la casualidad de que te gusta más – o te disgusta menos.

Un saludo cordial.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 455 seguidores