En este caso se trata del “palo de hockey” del sur, del que hablábamos ayer, en:

Estaban muy contentos, porque habían “demostrado” que la temperatura de los últimos 60 años en Australasia no tiene precedentes durante los últimos 1.000 años. También aseguraban que el calentamiento actual no se puede deber la la variación natural del clima, sino que solo puede ser obra del hombre pecador.

¿Y por qué hablo en pasado – habían demostrado, aseguraban? Pues porque han tenido que poner en suspenso el estudio:

Por suerte alguien ha guardado copia, y se sigue pudiendo ver:

Recordando lo de ayer. Steve McIntyre les pidió [–>] los datos para replicar el estudio. Obteniendo la siguiente respuesta de Joelle Gergis, científica del cambio climático.

La lista permite a cualquier investigador que quiera acceder al material no disponible públicamente seguir los protocolos apropiados para contactar con los autores originales y obtener el permiso necesario para usar el registro, etc, como hemos hecho nosotros. Esto se suele llamar “investigación”.

Y por si no está claro, Joelle, remacha:

No mantendremos más correspondencia respecto a este asunto.

Pero la blogosfera le enseña a la ciencia del clima el verdadero significado de la palabra “investigación”:

Jean S:

Steve, Roman, o cualquiera , ¿qué estoy haciendo mal aquí? He tratado de comprobar las correlaciones del filtro de Gergis et al,  y estoy encontrando unos valores tan bajos para algunos proxis que no hay forma de que hayan pasado ningún test.

Así que parece que la idea de no mantener más correspondencia sobre este asunto era un pelín prematura. Aunque, ciertamente no ha sido Gergis, la autora principal, la que ha tenido el valor de hacerlo. Y “Mr. McIntyre” ha pasado a ser “Dear Stephen”.

Querido Stephen,

Contacto en nombre de los autores del estudio de  Gergis et al (2012), “Evidencia de un calentamiento inusual al final del siglo XX según una reconstrucción de la temperatura de la región Australasia de los últimos mil años”.

Se ha encontrado un problema en el proceso de los datos usados en el estudio, que puede afectar a los resultados. Mientras el estudio afirma que  “a ambos datos – proxis e instrumentales – se les ha quitado la tendencia del período 1921 – 1990″, hemos descubierto el jueves 5 de junio que a los datos proxis usados en el análisis final no se les había quitado la tendencia, haciendo incorrecta la afirmación anterior. Aunque es una mala suerte durante el proceso de los datos, es probable que tenga implicaciones en los resultados presentados en el estudio. La revista ha sido contactada y la publicación del estudio está en suspenso.

Esto es una parte normal de la ciencia. EL análisis independiente de los datos y métodos de los estudios científicos refuerzan las conclusiones. En este caso, se ha identificado un problema, y los resultados se están reexaminando.

Agradeceríamos que pusieras esta noticia en tu blob Climate Audit.

No gustaría agradecerte a ti y a los participantes del blog Climate Audit por el examen del estudio, que también ha identificado este problema con el proceso de datos.

Gracias, David Karoly.

¡Joder con Karoly, y con el morro de Karoly! Primero les niegan los datos de los proxis rechazados, para que puedan comprobar si la selección que han llevado a cabo es correcta. Y de paso les mandan nada finamente a tomar por saco. Y cuando los blogueros demuestran que incluso examinando solo los datos elegidos, estos no tienen una correspondencia válida con la temperatura de control, se sacan de la gorra que ellos también se habían dado cuenta … ¡justo mismo día! ¿Y cómo se dieron cuenta, leyendo ClimateAudit? ;)

Steve McIntyre, siempre un dechado de prudencia y elegancia, advierte:

 Animo a los lectores a no excitarse demasiado, ya que hay un par de líneas potenciales de defensa. Podrían afirmar que aun consiguen un “palo de hockey” con la población reducida de proxis que sí consiguen pasar el test. Alternativamente, podrían decir ahora que la manera “correcta” de seleccionar los proxis es hacerlo sin quitarles la tendencia del final. Sin embargo, en ese caso se tendrían que enfrentar a la “screening fallacy” (*). Como dije en mi post previo, aunque este error es muy conocido en los blogs críticos, los científicos de la línea del IPCC no lo entienden bien, y no me extrañaría que Gergis et al intente revivir el artículo sobre esa base.

A este paso, después del palo de hockey original de Mann, del Steig et al sobre el falso calentamiento de la Antártida, y de este “palo de hockey del sur”, la “ciencia del cambio climático” va a empezar a ser conocida como esa ciencia en la que los turistas les dan clase a los científicos. O como la ciencia que no se corrige a sí misma, y necesita gente de fuera.

El último post de McIntyre en Climate Audit, de donde eviene esta entrada:

Y los anteriores:

Notas:

1: Recomiendo esta entrada de Stockwell, también australiano como los autores del estudio, con buenas muestras de la repercusión de Gergis et al. Pongo el final:

As Steve Mosher said, such papers cannot be trusted. Putting aside questions of the methodology (that I will get to later), the reviewers in climate science don’t check the data, don’t check the numbers produce the graphs and tables published, or check that the numbers actually do what the text describes.

Yet they approve the paper for publication.

(*): Tal vez sirva esta rápida explicación para darse cuenta del problema que McIntyre llama la “screening fallacy“. La copio de un comentario de ayer.

Tienes muchos proxs, cada uno de su padre y de su madre. Anillos de árboles, estalactitas, lodos en el lago, coral, aire encerrado en el hielo profundo, lo que quieras. Y no sabes, de cada proxi de cada zona, si responde bien a la temperatura, si la marca bien. Entonces los cahcondos del clima pensaron: ¡Aja, usaremos aquellos proxis que coincidan con los termómetros en la parte común a ambos! Por ejemplo 1900 – 2000. Si en esa parte marcan bien la temperatura, también lo harán en la parte anterior, que no tenemos termómetros.

Parece razonable, pero es una salvajada. Es un sistema por el que sacas un palo de hockey a partir de puro ruido. Porque has elegido solo los que tienen una subida fuerte en el siglo XX, y en el resto del tiempo cada uno marcará una cosa diferente, que se cancela al promediar. Por cojones vas a tener entre el año 0 y el 1900 una cosa muy plana (se han cancelado las variaciones a un lado y a otro), con una fuerte subida en el siglo XX (es el criterio de selección). La definición de un palo de hockey. Sin embargo no hay señal, solo hay ruido y selección “oportuna”.

Supuestamente Gergis et al lo habían solucionado, quitando la tendencia a proxis y a termómetros. Pero los auditores turistas querían ver cómo habían hecho esa operación, que tiene muchas formas malas de hacerse, y pocas buenas. Y el resultado es que era una pipa.

Hay explicaciones / demostraciones excelentes en la blogosfera “escéptica”: