Más o menos sabréis la historia del “palo de hockey”. Ese estudio desacreditado que pretendía demostrar que las temperaturas actuales no tienen precedentes (por calientes) en los últimos 2.000 años. Lo que no tantos saben es que aunque el IPCC vendía el “palo de hockey” como una referencia de la temperatura global, en realidad el estudio era sobre las temperaturas del hemisferio norte. No hay, o no había entonces, muchos proxis (las mediciones indirectas que usan) en el hemisferio sur. Y ahora, por si tuviéramos poco con al chapuza del “palo de hockey” original, unos científicos – fundamentalmente australianos – han sacado una versión hemisferio sur. Y parece tener tantas trampas como la del norte.

El caso se ha ido desgranando en Climate Audit [-->], cómo no. Lo tenía pendiente, a la espera de que salieran unas conclusiones suficientes. Pero Andrew Montford (Bishop Hill [-->]), ha hecho ya un relato, excelente, como suele. Yo haré un resumen, usando en parte lo de Bish. Pero adelanto los enlaces:

En Climate Audit:

Y el de Montford, mucho más asequible:

El caso es que los autores han elegido 27 “proxis”, anillos de árboles y corales, entre un número mayor. Y la primera pregunta es cómo los han seleccionado. Y dónde están todos los datos, los de los 27 y el resto, para replicar el estudio.

Hay dos problemas. Según se haga la selección, se puede obtener un “palo de hockey” (unas temperaturas modernas sin precedentes) sin quererlo y sin darse cuenta. Una trampa en la que han caído muchos y muy notables científicos del IPCC, reconocidos torpes en estadística. Unos ejemplos de la descripción del problema por: McIntyre [-->] Stockwell [-->] Stockwell [-->] Jeff Id [-->] Jeff Id [-->] Motl [-->] Lucia [-->].Y si se aplica una técnica estadística adecuada para evitarlo (los autores afirman haber usado una comparación proxis – termómetros, quitando la tendencia de ambos), hay que mirarlo con lupa, porque es una operación delicada.

Antiguamente lo que no se podía replicar no era ciencia. Y Steve McIntyre, siempre interesado en auditar los “palos de hockey” que sacan con la paleoclimatología, pidió esos datos. Especialmente los proxis rechazados, para entender cómo se habían elegido “los buenos”. En primer lugar a la revista. The Holocene. Obteniendo esta respuesta, que sería alucinante si no se tratara de la “ciencia” del cambio climático.

The Holocene no tiene una política de requerir a sus autores el archivo de los datos. Ofrecemos la facilidad de publicar en la web material suplementario. Es cosa de los autores archivarlos o no. Se espera de ellos que describan sus fuentes de datos y sus métodos adecuadamente, que en este caso se ha hecho detalladamente y a satisfacción de los revisores. En mi opinión, no hay caso para una retractación. [-->]

Así que sabemos que The Holocene publica sus artículos sin saber si son replicables o no. Y sabemos que lo hace en contra de las normas que el IPCC dice que aplica al elegir la literatura científica que puede usar. Pero apostamos a que en su próximo informe usará este estudio, sin mayor problema. Como es costumbre.

Ante la barrera, McIntyre acudió directamente a los autores. Respuesta:

Sr. McIntyre

Ya hemos archivado los datos de todos los registros necesarios para replicar nuestro análisis del Journal of Climate, en el NOAA’s World Data Center for Palaeoclimatology:

http://www.ncdc.noaa.gov/paleo/recons.html

Aunque la gran mayoría de los registros contenidos en la red Australasia completa están guardados en el NOAA, algunos no están públicamente disponibles. Algunos grupos todavía están publicando su trabajo,, otros sólo han liberado sus datos para usarlos en un trabajo concreto, y así.

La compilación de esta base de datos representa años de nuestros esfuerzos de investigación, basados en el desarrollo de nuestros contactos profesionales. Arriesgamos estropear nuestras relaciones si entregamos el trabajo de otros contar sus deseos. Claramente esto es algo que no estamos preparados para hacer.

En cualquier caso hemos proporcionado una extensa lista de todos los que han contribuido con datos en el material suplementario del estudio publicado en The Holocene (Taba S3):

http://hol.sagepub.com/content/early/2011/12/16/0959683611427335

La lista permite a cualquier investigador que quiera acceder al material no disponible públicamente seguir los protocolos apropiados para contactar con los autores originales y obtener el permiso necesario para usar el registro, etc, como hemos hecho nosotros. Esto se suele llamar “investigación”.

No mantendremos más correspondencia respecto a este asunto.

Saludos.

Joelle


Dr Joelle Gergis
Climate Research Fellow

Muy bueno. Muy “ciencia” del cambio climático. No hay forma de saber si los proxis descartados lo han sido adecuadamente, o estamos ante una selección interesada de datos. Pero, aun así, la tropa del blog Climate Audit ha insistido en analizar al menos lo que se puede. Lo explica Steve:

Jean S dice en los comentarios de otro hilo que ha sido incapaz de replicar la pretendida correlación “significativa” para muchos, si no todos, de los 27 proxis “significativos” de Gergis. Los comentarios aquí y aquí.

Jean S había señalado:

Steve, Roman, o cualquiera ;) , ¿qué estoy haciendo mal aquí? He tratado de comprobar las correlaciones del filtro de Gergis et al,  y estoy encontrando unos valores tan bajos para algunos proxis que no hay forma de que hayan pasado ningún test.

McIntyre confirma los resultados de Jean S. Y no solo él; también Nick Stockes, del CSIRO, muy alejado de los “escépticos” – y defensor del IPCC.

Sin replicabilidad, no hay ciencia. ¿Pero, se trata solo del clima? Difícil de saber. A cuenta de la discusión que se ha organizado, y de las consecuencias que tiene, lo del clima padece un escrutinio externo que ninguna otra rama de la ciencia tiene que superar. Pero habría que ver las risotadas que haríamos si hubiera un McIntyre (y los otros blogueros – auditores) examinado cosas como la de hoy:

Hay otros detalles, como que Gergis es una conocida activista verde, o que otra coautora hace vídeos raperos muy marchosos para defender a los “científicos del clima”. En lo Bishop Hill.