Tras cuarenta años de encogernos de hombros, y de “algo habrá hecho”, no podía esperarse una situación mucho mejor. Que los etarras y sus amigos intenten irse de rositas, y con la victoria política y moral (inmoral) de quien tenía razón, es simplemente lo normal. No vamos a esperar una caída de caballo, camino de Damasco, por parte de los asesinos y los aplaudidores de asesinos. ¿Será por algo que son partidarios del asesinato, o qué? Nada que objetar, y sería ingenuidad pedirle lindezas a la basura humana. El problema es la supuesta no basura, empeñada como está en que lo consigan. Y aunque el título haya salido así, no estamos exclusivamente ante basura vasca, ni mucho menos.

En realidad solo quería presentar este artículo de Aurelio Arteta, creo que insuperable.

Y Ángeles Escrivá, desde la perspectiva menos interesante de los asesinos propiamente dichos: