28 mayo 2012


Estos alarmistas de clima son un prodigio. Están muy enfadados por la pérdida de popularidad del miedo al calentamiento global, y contraatacan, señalando a los escépticos como culpables. Culpables de fijarse en minucias que distraen de la discusión de lo que hay que hacer con el clima. Por ejemplo, Myles Allen, que ha montado un pollo considerable en la blogosfera del “cambio climático”.

Resulta que Bishop Hill ha hecho hace poco una entrada [-->] a cuenta de un presentación de Allen, del año pasado, en la que pretendía quitar hierro al escándalo del “Climategate”. Que por supuesto interpretaba como no es. Y protesta cuando Bish destaca la interpretación bastarda:

Lo que me da miedo es que a base de mantener al público atento en cosas irrelevantes, estás haciendo que olviden la discusión de lo que deberíamos hacer con el cambio climático.

Acojonante Allen. Porque descarta lo obvio. Que esas “irrelevancias” sean lo que había convencido al público de que hay que hacer algo con el clima. Y es que el “palo de hockey” es lo que convenció a tantos de que las temperaturas actuales no tienen precedentes en el contexto de los últimos mil años. Y ahora pretenden que eso no importa. Bueno, pretenden eso, y lo contrario, porque lo mismo te encuentras con un Myles Allen que te dice que las reconstrucciones paleoclimáticas (1.000 -2.000 años) no tienen importancia, que lo que vale y sobra es el registro de termómetros (150 años), como te encuentras con un Gavin Schmidt asegurando que lo más importante son las paleotemperaturas, porque dan la sensibilidad del clima.

En realidad ninguna de las dos razones, contrarias entre sí, se sostienen. Claro que importan las temperaturas de los dos últimos siglos, porque es el único indicio que puedes tener respecto a si lo que hay ahora es anormal o no tiene nada de extraño – como es el caso. Pero lo que no pueden hacer es decirte nada respecto a la sensibilidad del clima, mientras no sepan muy bien los factores que influyen en él. Y no los saben.

Steve McIntyre ha entrado a hacerle unas precisiones a Allen, y se ha organizado una discusión bonita, en la que interviene gente del clima como Judith Curry y Craig Loehle, Roger Pielke Jr. McItrick, aparte de Allen mismo. Y el motivo real de la entrada es presentar esa discusión:

Y la de Bish, claro:

En resumen: Te contaron que vivimos en un clima sin precedentes, y era mentira. Y ahora tratan de quitarle importancia, afirmando que lo que cuenta es la teoría que tienen, mientras los modelos de esa teoría demuestran que muy buena no es.

También se puede ver en esta discusion una de las bromas más caraduras de la gente del IPCC. Un argumento que no compraría un niño de teta. Cuando vieron que el “palo de hockey” era indefendible, empezaron a decir que eso no era ninguna ventaja para los escépticos, porque si en el pasado había mucha variabilidad (por ejemplo un período cálido medieval), eso quería decir que el clima era muy sensible, y por tanto el CO2 causaría mayor efecto. Tal cual; usar el palo de hockey como argumento para la alarma, y usar lo contrario del palo de hockey como argumento para lo mismo. ¿Cabe mayor caradura? Difícilmente. La solución (o trampa) es que están diciendo: Los mismos efectos que conocemos causarían mayor variación de temperatura de lo que pensábamos, luego los efectos del CO2 causarán mayor calentamiento del que pensábamos. Pero para eso hay que dar por supuesto que conocen todos los efectos que operan (u operaban), y eso es lo que no nos creemos. Y también hay que dar por supuesto que no existe la variabilidad no forzada, por pura dinámica interna. La “variabilidad natural” de escala de décadas y siglos, por ejemplo por el mar. En realidad solo son “negacionistas” de la variabilidad natural.

También hay que dar por supuesto, para aceptar esa trampa, que la variabilidad sea una constante, y algo lineal al forzamiento. Otra cosa que no hay ningún motivo para pensar.

Y de remate, Josh [-->] siempre anda rápido:

Sí, el 15 M se queda en bragas … mentales. Sin ningún adorno, vaya. Ni elaboración, ni freno, ni nada que exceda el nivel del chimpancé.

Terrorismo son 40 alumnos por clase.

Viene a ser lo mismo que los nazis etarras te obliguen a ser como ellos quieren – o si no tiro en la nuca – que padecer clases de 40 alumnos. Como aquellas en las que los españoles se han educado a un nivel que los del 15 M ni siquiera sospechan que existe. Y si lo sospecharan, sería para rechazarlo. Y seguramente lo de los etarras ni siquiera les parece terrorismo de verdad, como el de los cuarenta alumnos por clase.

¿Alguien puede negar que la LOGSE (Rubalcaba) haya sido un éxito rotundo?

Saco de una entrada de Francisco Santiago F. Barrero de ayer, La empatía es de bobos (y bobas), una anécdota atribuida Pío Baroja en el Nuevo Café Levante, en una tertulia inaugurada por Valle. Ante la flor y nata del 98, don Pío aclaró:

La verdad es que en España hay siete clases de españoles, sí, como los siete pecados capitales. A saber:

  • Los que no saben;
  • Los que no quieren saber;
  • Los que odian el saber;
  • Los que sufren por no saber;
  • Los que aparentan que saben;
  • Los que triunfan sin saber;
  • Y los que viven gracias a que los demás no saben.

Miguel de Unamuno y Benito Pérez Galdós aplaudieron a Baroja. Sobre todo por el último punto.

  También destaca Barrero unas palabras de Isabel Celáa, a la que define como nuestra consejera borderline de educación.

Celaa ha calificado de “inaceptable” que de Educación para la Ciudadanía se quieran sacar contenidos como “el diálogo como fórmula para la resolución de conflictos, la cultura de la paz o la empatía”.

Ha recordado que en el País Vasco se está desarrollando una tarea soportada sobre “la empatía de las víctimas, la presencia de las víctimas en los centros y lo que significa la cultura de la paz y el diálogo como elemento importante para la resolución de conflictos”. [-->]

¿Borderline? ¿Seguro? ¿También en bragas? Veamos. Una tarea soportada “sobre” la empatía “de” las víctimas. No la empatía “con” las víctimas. Que al parecer no necesitan justicia, sino “diálogo”. Y “cultura de la paz”, que se ve que es lo que les faltaba. Pues yo le llamaría muchas cosas a Celáa, pero no borderline. Aunque hable para borderlines en bragas. En cambio, sí le llamaría Rubalcaba, Faisán, Al Veraz, o cualquiera de sus mil nombres.

En fin, que sí, que los han dejado como ellos mismos demuestran. En 15-M:

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