Es una vieja historia que se va resolviendo. Y complicada. Años después, la Universidad de East Anglia está respondiendo a las demandas FOI (Freedom of Information Act) de Steve McIntyre, que pide datos sobre reconstrucciones de temperatura de los últimos mil años.

Fue una discusión muy larga, ahora a punto de resolverse después de que la universidad se haya negado durante años y años a entregar los datos. McKintyre sostenía que la reconstrucción que hacían de temperaturas del norte de Siberia estaba manipulada. En el sentido de elegir unos (pocos) datos convenientes, y rechazar el grueso de los datos que tenían en su poder. Y es una reconstrucción muy importante para cuando calculan la temperatura “global” del último milenio. Clave.

Por abreviar. En negro, lo que presentaron los alarmistas. En verde, el resultado que deberían de haber mostrado, si hubieran usado los datos que ocultaron.

Según recuerda Steve, toda esta discusión estaba muy bien reflejada en los emails filtrados en el Climategate. Yamal, el nombre de la serie – trampa que hace subir falsamente la temperatura a finales del siglo XX, es el tema individual que más veces aparece entre los emails del escándalo. Más que el Hockey-stick de Mann. Lo que hace intuir (eso lo digo yo) que quien filtró esos emails sabía muy bien lo que buscar, y estaba en la órbita de la East Anglia. Se trataba de una discusión mucho más pare especialistas y enterados (tipo Cathlyn Schizo) que el resto de polémicas. Y era una discusión central en la universidad de cuyo servidor salieron los emails, puesto que era un trabajo de Briffa y el CRU. Un asunto completamente “de casa”. Para mi que eso hace pensar todavía más que el Climategate fue un asunto interno de alguien muy cabreado con lo que estaba pasando.

Merece la pena leer la entrada competa en ClimateAudit.org. Es farragosilla, y habla de una historia que tiene demasiadas vueltas y revueltas. Pero explica muy bien la importancia clave de la trampa, muestra que las disculpas (y ataques) que usaron para explicarlo eran una falsedad consciente, y deja más que claro que las “investigaciones” oficiales sobre el Climategate, exonerando a los científicos del IPCC, fueron una completa filfa.

Recomiendo:

Vía, the Air Vent, que siempre está al loro, aunque ya publique poco.