Algunos sabréis que llevo desde 2007 tratando de averiguar en qué se basan el IPCC y “el consenso”, para afirmar que hay un “calentamiento global” que se puede atribuir mayormente al CO2, y que esto representa un peligro. Los que me han seguido en esta búsqueda saben que no he encontrado ninguna base que se pueda considerar seria (no especulativa) para afirmar lo que afirma el IPCC. Que en resumen, es:

- La mayor parte del calentamiento observado desde la segunda mitad del siglo XX es, muy probablemente (>95%), debido a los gases invernadero emitidos por el hombre, sobre todo el CO2.

- El asunto representa muy probablemente un peligro para el hombre y la naturaleza.

Las palabras son mías, tirando de memoria, pero la idea es calcada.

Estamos cerca, o acaba de pasar, una de esas movidas de campaña ecologista. La que llaman “Día de la tierra“. Un momento muy adecuado para que los alarmistas nos cuenten su película. Escuchemos.

Heidi Cullen es una científica que se dedica al cambio climático. Y es, además, Vicepresidente para Comunicaciones Externas, y Climatóloga Jefe de Climate Central [–>]. Una importante organización dedicada a noticias e investigación para informar sobre la ciencia del clima. Digamos, un portavoz muy autorizado, y especialista, de la teis del IPCC [–>]. La voz del “consenso”.

Aprovechando el Día de la tierra, en The Daily Beast, sección ciencia, le hacen una entrevista. Y nos explica lo que queríamos averiguar. Le preguntan:

- Dado que anteriormente ha habido cambios climáticos catastróficos, ¿cómo podemos distinguir la parte “natural” del cambio climático producido por el hombre? (Es lo mismo que preguntar cómo sabemos que parte del calentamiento se puede atribuir al CO2)

Pongo el asunto completo, tal como sale en la revista. Pero resumo:

- Se puede medir directamente. Y hay dos líneas de respuesta.

¿Qué diablos miden?

- Miden el CO2 en la atmósfera que se puede achacar a las emisiones humanas.

- Miden el resultado de sus propios modelos.

¿Conclusión? Como tenemos una teoría que dice que ese CO2 produce un calentamiento peligroso, y como no se nos ocurre ninguna otra explicación que justifique el calentamiento que vemos, eso demuestra que el calentamiento es por culpa nuestra.

We have seen approximately 1.4 degrees Fahrenheit of warming in the past century. We are seeing CO2 going up—it is a measurable trend, not a cyclical phenomenon. On her own, Mother Nature’s earth cannot reproduce the observed global temperature record we have measured over the past century. Solar activity, volcanoes, and variability of other types are important, but on their own they simply cannot produce the significant warming trend we are now experiencing. Our climate models prove this.

El problema es que si hubieran demostrado que conocen todos los factores que influyen en el clima, serían capaces de predecirlo. Y no son capaces. Los modelos no “demuestran ” nada. Solo son la teoría, expresada matemáticamente, y es lo que los hechos tienen que demostrar. Eso no ha ocurrido, y la pinta de que vaya a ocurrir es muy mala.

Vale, dicen que son capaces de predecir el clima “a largo plazo”, no a corto. Pero hasta que no llegue ese plazo, no podemos saberlo. Lo único sensato es preguntarles el plazo, y esperar a ver. Tampoco es mucho tiempo. Trenberth (muy alarmista – IPCC) lo ha calculado, y afirma que no puede haber 17 años sin calentamiento estadísticamente significativo, si la tesis IPCC es cierta. Y llevamos más de diez. Posiblemente 15. No falta nada.

Y el problema es que hacen una falacia de libro, conocida hace muchos siglos. Se llama argumento “ad ignorantiam” [–>]. Si al menos supieran razonar, se les podría escuchar. Desgraciadamente no es el caso.

Más info:

1. John Christy sobre los modelos y la realidad, en la atmósfera (abril 2012):

2. Roger Pielke sobre los modelos y la realidad, en el mar (abril 2012):

3. El rollo de Heidi al completo:

This doesn’t mean there weren’t catastrophic climate events during the Holocene. Various civilizations have collapsed because of significant changes in our environment; for example, a multidecade drought played an important role in the collapse of the Akkadian Empire in Mesopotamia roughly 4,200 years ago. Jared Diamond describes several of these historical events quite beautifully in his book Collapse. But comparatively speaking, we’ve had 10,000 years of a comfortable, life-enhancing climate on earth.

So how do scientists sort out what is “natural” warming from the climate change human activity is causing?

This is directly measurable, and there are two lines of response.

First, we can measure chemical isotopes of CO2 in the atmosphere. We know where CO2 comes from—because these molecules have chemical fingerprints. CO2 from different sources has different mixes of carbon isotopes. Scientists use instruments called spectrometers that chemically separate the kinds of carbon found in fossil fuels from the kind normally found in air and water.

We know which CO2 molecules were put into the atmosphere there by us. For instance, there is no C-14 in CO2 molecules that come from fossil fuels. Roughly, one out of every four molecules of CO2 in our atmosphere comes from human activity. It adds up. The increase in CO2 since the start of the Industrial Revolution has mostly been from burning fossil fuels—the remainder comes mainly from clearing and burning forests. Today global atmospheric carbon dioxide concentrations are at 395 parts per million (ppm). Prior to the Industrial Revolution of the late 19th and early 20th centuries, the carbon dioxide level was about 280 ppm.

The second way that scientists sort out human contribution to global warming is that we run climate models. Think of creating twin earths—one is an earth without human activity, an earth managed exclusively by Mother Nature, with all those orchestral elements I mentioned earlier. We run that out for a hundred years, using data that excludes human-generated carbon emissions, and we compare that to the sibling earth, which includes human activity.

We have seen approximately 1.4 degrees Fahrenheit of warming in the past century. We are seeing CO2 going up—it is a measurable trend, not a cyclical phenomenon. On her own, Mother Nature’s earth cannot reproduce the observed global temperature record we have measured over the past century. Solar activity, volcanoes, and variability of other types are important, but on their own they simply cannot produce the significant warming trend we are now experiencing. Our climate models prove this.

Fuente: