4 abril 2012


Es una continuación de una entrada que he puesto en Desde El Exilio [--->]. Pero por hacerlo más ordenado, repito aquí la primera parte. Quien la haya visto, que salte a la segunda [-->].

Parte I

Es muy común oír a unos que el “calentamiento global” está estancado desde 1998, y a otros negarlo fervientemente. También se suele discutir mucho si los modelos climáticos, que son la base de toda esa alarma, están fallando miserablemente, o están acertando al nivel que se podría esperar.

Buena parte de la discusión viene de que cada cual se fija en los datos que le gustan. Pero ¿son muy distintos? Y es curioso, porque son al mismo tiempo muy parecidos y muy diferentes. Son parecidos en los vaivenes de la temperaura. Coinciden como guantes. Pero son preocupantemente distintos en los ritmos que llevan. Unos pocos van a un ritmo razonablemente parecido al de los modelos, y los más se están alejando de una forma que obliga a los alarmistas a dar unas explicaciones cada vez más extraordinarias.

Me gustaría mostrarlo en un par de gráficos. Señalando antes que hay dos equipos que miden la temperatura global de forma muy independiente, y con procedimientos distintos, desde instrumentos a bordo de satélites de la NASA. Sondas de microondas. Aunque hay diferencias menores, la historia que cuentan es la misma. La que se puede ver en el gráfico de arriba. Los equipos son el UAH (University of Alabama – Huntsville) y el RSS (Remote Sensing System). Tienen la ventaja de ser un equipo de “escépticos”,  y el otro de “calentólogos”, así que funcionaría el control mutuo, si hiciera falta. De hecho se ayudan y se corrigen con frecuencia.Y como el resultado es muy igual, da lo mismo cuál pongas.

También hay tres equipos midiendo la temperatura global desde termómetros de superficie, con el prodigio estadístico que eso implica. Los dos más “populares” son el Instituto Goddard de la NASA (GISS), y el Hadley Centre – Climate Research Unit (HadCruT) británico. Todos ellos “calentólogos”.

Para ver el problema de la discusión del “gráfico favorito”, basta con respresentar GISS + HadCruT + UAH. Cubren el espectro completo. Es un poco difícil representar tres series juntas de tanta variabilidad, pero usando una media móvil de 12 meses, se ve; más o menos. Y están desplazadas para hacerlas coincidir en el origen (de suyo usan distintos años base para calcular las “anomalías”). Así que el cero es la media de temperatura entre 1980 y 2010 para UAH.

Queda claro que HadCrut3 (los termómetros del famoso Phil Jones), y UAH (satélites), están mostrando la misma película, con diferencias asumibles. Mayor amplitud en los satélites (miden a unos 4 km de altura) para los efectos de El Niño y La Niña, como se podría esperar. En cambio GISS (James Hansen, el friky de las manifestaciones callejeras), parece irse alejando de los otros dos con el tiempo. Pero la teoría dice que en altura el calentamiento debería ser mayor que en superficie, y no al revés.

Para la comparación con los modelos uso solo GIS y UAH, visto que el ritmo de HadCrut3 es suficientemente parecido a los satélites. Para los modelos pongo una línea de tendencia de 0,21ºC / década, que es lo que da la media de los que usa el IPCC, para estas décadas. Representado con una raya gris gorda, semi transparente.

Creo que no hacen falta palabras para ver por qué unos dicen que los modelos son estupendos, y otros que no valen nada como elementos de predicción. Los alarmistas dan sus explicaciones, claro, pero según pasa el tiempo son mayores las contorsiones que tienen que hacer, y da la impresión de que no les quedan muchos años.

¿Hay calentamiento global? Sí, claro. Todo depende de qué puntos elijas como principio y fin. ¿Se paró (de momento) hace 14 años? Eso depende de que te cases con James Hansen, o no.


Parte II

Hay otra curiosidad en esto de las mediciones de temperatura global. Y podría tener que ver con otra discusión recurrente; la de si están gestionando bien las “islas de calor urbano” que, mal que bien, tienen que afectar a casi todos los termómetros. Otra discusión sin solución aparente.

Esto no se suele mencionar. Yo me he fijado por primera vez al señalarlo Vukcevic en un hilo en no recuerdo qué blog. Vuk es un profe de física en una universidad inglesa, y le encanta estudiar datos a capón, y buscar correlaciones entre ellos. Fundamentalmente con el sol y el campo magnético terrestre. Por ejemplo [-->]. Lo que pasa es que el tío se limita una frase, y uno o varios gráficos jodidos de digerir, y ahí te las apañes. Últimamente ha publicado algunos trabajos, pero los pros no le hacen ni caso, porque no hay explicaciones de la física que puede haber debajo de las correlaciones.

Esta vez sí hace un amago de explicación. Parece sugerir que pasa algo raro con los termómetros de superficie desde el año 1970, aproximadamente, y que la culpa es de los termómetros rusos. [-->].

Si miramos esta parte del gráfico (clic para ver entero):

¿Por qué diablos se separan a partir de 1.970 las temperaturas de tierra y las del mar, si hasta entonces no había pasado? Eso son temperaturas GISS, y nada como investigar qué pasa con los otros registros. HadCrut y UAH.

En HadCrut se ve perfectamente, aunque empieza algo más tarde. La línea gruesa es una media móvil de 3 años, que permite verlo mejor.

Se pueden resaltar los dos calentamientos que hemos visto desde que medimos las temperaturas, supuestamente uno culpa de la naturaleza, y el otro del hombre pecador. Las particularidades del segundo tienen toda la pinta de ser cosa del hombre; por ejemplo de sus termómetros, o de sus ciudades, o vaya usted a saber.

En cambio UAH se comporta como cabría esperar, en esa misma época de separación en las temperaturas medidas por termómetros de superficie, entre tierra y mar. Sin separación. Unas veces el mar se calienta un poco más, y otras veces la tierra. Se ve que el pecado está muy pegado a la superficie, y en el cielo no hay.

¿Por qué esta diferencia entre las medidas de superficie y a 4 km. de altura? ¿Problemas con los termómetros rusos, como dice Vukcevic? ¿El CO2 solo actúa en los continentes? ¿Estamos creando recientemente inversiones térmicas nocturnas, por ejemplo en áreas cultivadas con regadíos, y cerca de muchos de los termómetros, como han señalado Christy y Pielke? Es un misterio bonito que al IPCC no le preocupa ni mucho ni poco, porque se sale del cuento que nos quiere encajar.

Los datos, en su Excel, para a quien quiera jugar: UAH-GISS-HADCRUT

Viejecita


Viene de aquí [-->], pero traduzco:

El efectos psicológicos del calentamiento global.

Y por qué el sistema de salud mental USA no está adecuadamente preparado.

03-12-2012 // de la National Wildlife Federation

“El calentamiento global en los próximos años va a fomentar traumas públicos, depresión, violencia, alineación, abuso de sustancias, suicidios, episodios psicóticos, desórdenes de estrés post-traumático, y muchas otras condiciones relacionadas con la salud mental.

la National Wildlife Federation reunió un foro en marzo de 2009, de profesionales de los campos de la psicología, salud mental, seguridad nacional, ciencia del cambio climático, y política, para producir una valoración exploratoria interdisciplinar sobre los efectos que tendrá el calentamiento global sobre el estado de la salud mental del público americano, y la práctica y preparación de los servicios de salud mantal USA.

El foro intentó añadir información y contexto a un aspecto olvidado del cambio climático: las implicaciones en la salud mental del público.

Descarga una copia para hacer unas risas: The Psychological Effects of Global Warming on the United States: And Why the U.S. Mental Health Care System is Not Adequately Prepared.

El informe resultante y el resumen ejecutivo [-->], basado en un amplio cuerpo de investigación suplementaria, destaca:

  • Muy probables efectos físicos del cambio climático. en los USA.
  • Muy propbables efectos psicológicos a resultas de experiencias directas y también por anticipación de daño futuro.
  • Subgrupos de la sociedad americana muy profundamente afectados.
  • El coste de no hacer nada, o demasiado poco.
  • El efecto sobre el sistema de salud mental USA.
  • Recomendaciones a investigadores, líderes políticos, agencias públicas, profesionales de la salud, Recommendations to researchers, policy leaders, public agencies, y profesionales de la salud.

Basados en las recomendaciones de los participantes del foro, los líderes están pidiendo a los profesionales de la salud mental que se enfoquen en esto, el asunto de justicia social de todos los tiempos, con su capacidad de resolver el negacionismo y la apatía, para conseguir perspectiva y dedicación antes de que sea tarde.

Fuente, WUWT:

El dr. Roy Spencer anda lento hoy actualizando su temperatura global medida desde satélites, así que pongo el gráfico habitual yo, parecido a los suyos.

La Niña si parece que está desapareciendo por fin, así que podría esperarse volver hacia calorcillo global (si es que eso significa algo). Y como suele decir Spencer, la polinómica de trecer grado mostrada es puramente con propósito de entretenimiento, y no se espera de ella ninguna capacidad predictiva. Yo solo la pongo por hacer el gráfico que él suele.

El ritmo de calentamiento global, estancado desde hace 14 años, y con todos los datos de los satélites (33 años) es de a 1,3ºC / siglo

Más detalles, en WUWT:

En todas partes cuecen habas. Y no soy capaz de juzgar con conocimiento el efecto del gasto público improductivo y caradura en la economía. Pero no parece muy buena actitud decir que las economías europeas están ahogadas de dinero y de deuda, y dedicarse a hacer el imbécil con el dinero público al mismo tiempo.

Siempre nos acordamos de las lesbianas de Zimbabwe, a las que les tiraba nuestro dinero aquella señora no negra del gobierno Zapatero. La del armario infinito.

Pero aquí cada payaso tiene sus manías, y el que no sea un poco Zapatero que tire la primera piedra. Por ejemplo, y a pesar de Mari Tere, los ecolojetas (de cualquier nación) dan mucho más juego que las lesbianas de Zimbabwe. Y menos mal que nadie se ha dedicado a sumar la pasta que les llega, y a explicar a qué se dedica realmente. Apenas tenemos retazos, como este que nos presenta Donna Laframboise, que siendo canadiense y educada, agradece a los británicos su generosidad.

Un detalle que no tuvieron las lesbis de África. Dar las gracias.

El asunto.

Título del proyecto: Canadienses trabajando soluciones climáticas.

Propósito del proyecto: Identificar audiencias clave en Canadá que tengan lazos culturales o étnicos con los países más vulnerables a los efectos del cambio climático, y desarrollar una campaña de compromiso para mobilizar y educar a esa población, y convertirla en defensora de las acciones de solución del cambio climático.

Asociado del proyecto: David Suzuki Foundation.

Presupuesto: 24.000 euros.

No, no es mucha pasta. Salvo que las anécdotas similares sí sean muchas. Pero, sobre todo, toca bastante las narices. Imaginemos una de las lesbianas de Mari Tere, que ha emigrado de Zimbabwe a Canadá. Ya va a llegar con la cabeza un poco transtornada, porque los españoles nos hemos empeñado en subvencionar lo que quiera que le hayamos “enseñado” sobre su sexualidad. Por sí misma no era capaz de manejarse, y había que aleccionarle. Y una vez en su destino, Canadá, los british se dedican a pagar pasta para que convertirla en una activista de lo que quiera que Greenpeace haya decidido sobre su país de origen. Probablemente que no tenga acceso al desarrollo con una electricidad barata, que es la principal fuente de desarrollo que conocemos.

Tiene guasa lo de “los países más vulnerables al cambio climático”. Una curiosa confesión de la obvia relación directa de la pobreza con la vulnerabilidad. Y un fallo de De La Vogue, que no estableció una relación entre la riqueza y la obsesión por aleccionar a las lesbianas de otras partes. Pero ninguno de los dos gobiernos llegó a otra conclusión aun más evidente. Si Zimbabwe tuviera el nivel de desarrollo de Gran Bretaña o (todavía) de España, no sería “más vulnerable” ni “menos lesbiano” que los países europeos. En cuyo caso, tal vez fuera más conveniente conseguir paliar la enfermedad, la falta de desarrollo, en vez de intentar, inútilmente, paliar sus inevitables síntomas.

Es como ir a buscar un vagabundo debajo del puente, y para que no parezca tan pobre, regalarle una preciosa lámpara de mesa a quien no tienen ni mesa ni electricidad. Lo que hace la pasta pública. O el curioso circo de los payasos al que llamamos política. ¿Alguien dijo crisis?

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