Es famosa la discusión sobre lo que antes se llamaba “Óptimo Climático Medieval”, luego pasó a llamarse, más friamente, “Período Cálido Medieval” (no vaya a ser que a nadie se le ocurra que el calor es bueno), y ahora pretenden denominar “Anomalía Climática Medieval” (como si no fuera normal). El problema es que si en la baja Edad Media hubo un calentamiento global, perfectamente comparable al de ahora, y no tirábamos CO2, ¿de qué diablos estamos hablando?

En conclusión, “eliminaron” el Período Cálido Medieval. Es famosa la frase, reflejada en los emails del Climategate, diciendo que “tenemos que deshacernos del PCM”. Y lo hicieron por un procedimiento muy sencillo. Como en general las noticias sobre el mismo eran de Europa  y de Groenlandia (vikingos), decretaron que se trató de un fenómeno local del Atlántico Norte. Una cosa provinciana, nada que ver con el glorioso calentamiento “global” de ahora. Más tarde, ante la terquedad de los hechos, tuvieron que admitir que tal vez se tratara de un fenómeno del hemisferio norte. Una minucia, cualquiera lo comprende, comparado con el globo entero.

Podría parecer que estoy hablando de broma, pero no. El primer gran informe del IPCC (1990) presentaba este gráfico de la temperatura reciente de la tierra, con un glorioso Período Cálido Medieval.

Luego llegó el decreto no escrito, por el que se prohibían los conocimientos inconvenientes. Y en el cuento del IPCC (2001), la temperatura del pasado reciente de la tierra había cambiado. Mucho. ¿Revisionismo?

El famoso Palo de Hockey de Michael Mann:

Se habían pasado un pelín, y en la versión de 2007 hicieron desaparecer el “palo de hockey”, mostrando algo similar, pero mucho más enguarrado. Menos fácilmente criticable.

Sí, vale – vienen a decir. Se puede interpretar que hubo algo más de calor al final de la Edad Media, en el hemisferio norte. Apenas un poquito. Irrelevante.

Pero ahora un equipo de investigación ha propuesto un nuevo proxy de temperatura, con el que han sacado unas conclusiones bien interesantes en la Península Antártica. La ikaita es un mineral, una sal de hexahidrato de carbonato cálcico, que se forma solo en aguas casi heladas, y se deshace si se calientan a 8 grados. Como una versión helada de la caliza. Y ocurre que en sus cristales se guarda información sobre la temperatura a la que se formó.

Con esa idea han estudiado unos sedimentos de ikaita en la Península Antártica, y han encontrado una correlación directa entre la temperatura a la que se formaron los cristales, y los cambios de temperatura (fuertes) documentados en Europa y en Groenlandia.

Zunli Lu, autor principal del estudio:

“Hemos mostrado que los eventos climáticos del norte de Europa influenciaron las condiciones climáticas en la Antártida. Y más importante, estamos muy contentos de haber descubierto una señal climática de este mineral tan peculiar. Un nuevo proxy siempre es bienvenido cuando estudias los climas del pasado”.

Así que se fastidia el clavo ardiendo que se habían inventado. El carácter provinciano del Período Cálido Medieval; esa cosa entre vikingos brutos y europeos degenerados. Porque la Península Antártida está muy cerca de ser la costa más alejada del hemisferio norte que se puede encontrar.

Por si alguien tiene curiosidad. No, los famosos modelos en los que se basa la alarma del clima no son capaces de simular las condiciones del calentamiento medieval, ni del enfriamiento posterior. Ver Eduardo Zorita en este enlace (marzo 2011):

Concluye que lo más probable es que los modelos no tienen en cuenta la variabilidad natural. Una conclusión nada difícil, puesto que los que han creado los modelos no creen en ella. Pero que produce un problema evidente a los calentólogos. La variabilidad natural fue causa de todo o la mayor parte del calentamiento medieval, y los chicos del IPCC no saben como funciona ese fenómeno (no se ve en sus modelos). Lo que significa que esa misma variabilidad natural ha podido producir el calentamiento moderno, o buena parte del mismo, y que la atribución de la mayor parte del calentamiento a los gases invernadero es puramente especulativa.

Como explica la dra. Curry, por ejemplo en esta [-->] entrada, a la vista de las temperaturas desde que hay termómetros, y de lo que sabemos, se pueden hacer tres hipótesis.

  • IPCC: El calentamiento es fundamentalmente por el CO2, y la variabilidad natural hace ruido de alta frecuencia (subibajas de menos de diez años). La temperatura subirá a razón de 0,2ºC / década hasta 2050 (luego más rápido).
  • Ciclos oceánicos de varias décadas. La temperatura del siglo XX se explica por oscilaciones en los océanos ( NAO, PDO, AMO), más una tendencia pequeña de calentamiento de fondo, en la que el CO2 puede tener una parte (y el sol). Es a lo que apunta Spencer. Y se puede esperar un no calentamiento en las próximas décadas.
  • Caos y saltos climáticos. El cambio climático que hemos observado se debe al caos sincronizado entre varios elementos del sistema climático, debido a oscilaciones no lineales. Puede haber una tendencia de fondo, pero sería mucho menor de lo que parece. Apunta a pocos cambios hasta el próximo “salto”, del que no se sabe nada. Por ejemplo, Tsonis.

¿Y qué nos dice a este respecto el nuevo trabajo que sugiere la “globalidad” del Período Cálido Medieval? Pues que lo del IPCC cada vez tiene peor pinta, y que las otras dos hipótesis (o cualquier otra que pueda surgir), al quitarle peso al CO2, no hacen pensar que haya el menor problema con el “calentamiento global”.

En todo caso, saludemos al calentamiento medieval; proscrito por la tropa calentóloga, y ahora de nuevo libre.

Fuente de la noticia, Science Daily: