Clavivs

En primer lugar quiero agradecer a plazaeme la oportunidad de publicar algo en este blog aunque no compartimos el mismo punto de vista  respecto al cambio climático, la idea es abrir un debate serio y civilizado sobre cambio climático.  Y para que haya debate, los habituales de este blog sabéis que es un blog escéptico, pues bien, vengo a explicar los puntos de vista ortodoxos sobre la ciencia del cambio climático.

Soy lo que en este blog llamais “calentólogo”. Así que gracias plazaeme por dejar hablar a un “calentólogo” en este blog. Mi intención es explicar razonadamente los puntos de vista ortodoxos y en cierto modo justificar el porqué de algunos alarmismos. Hay muchos puntos comunes en los que tanto escépticos como ortodoxos estamos de acuerdo, tal vez las mayores discrepancias se dan en el terreno politico-económico. IPCC, protocolo de Kyoto, subenciones, etc  yo no voy a entrar en estos terrenos, y me voy a ceñir a la ciencia del clima.

En la ciencia del clima las discrepancias entre escépticos y ortodoxos residen en las incertidumbres de los parámetros manejados pues por desgracia el clima es un sistema caótico no lineal y muy complejo lo que hace que las incertidumbres de los parámetros sean muy grandes (En algunos casos del orden del 10% o incluso más) mientras que en la mayoría de las ciencias las incertidumbres aparecen a partir del cuarto o incluso del quinto decimal.

La principal discrepancia parece ser el CO2 antropogénico que según la ciencia ortodoxa es el “motor” del cambio climático, mientras que para los  escépticos su papel sería menor por no decir irrelevante. Aún así parece que ni siquiera los escépticos niegan la ciencia del CO2, incluso uno de los escépticos de mayor renombre en España,  Antón Uriarte admite un forzamiento radiativo del CO2 antropogénico de unos 2w/m2.  Su argumento consiste en decir que esos 2 W/m2 no son nada comparados con los más de 40W/m2 de forzamiento del vapor de agua atmosférico.

Los escépticos tampoco tienen problema en admitir lo que dicen los termómetros: que durante el siglo XX la temperatura global aumentó unos 0,7ºC aproximadamente. De los cuales unas décimas son atribuibles a un aumento de la constante solar y otras serían atribuidas sin ningún problema a ese  forzamiento aceptado de 2 w/m2.  Las discrepancias en este sentido residen en si estos 0,7ºC son importantes o si la irradiancia solar es la responsable del 15%-20% de esos 0,7ºC de calentamiento como dice la ciencia ortodoxa o de un porcentaje superior como dice la ciencia escéptica.

En este sentido el alarmismo de la ciencia ortodoxa se basa en un efecto “gatillo”, “disparador” o “trigger” en inglés, este efecto viene a decir que esos 2 W/m2 de forzamiento son pequeños pero pueden elevar la temperatura unas décimas de grado suficiente para que haya más evaporación y esta aumente espectacularmente con su ya sabido efecto adicional de forzamiento, generando así un bucle de realimentación  positiva que dispararía las temperaturas.

Por otra parte este no es el único bucle de realimentación positiva, de hecho hasta hay bucles de realimentación negativa. Con lo que tenemos lo siguiente:

  •  bucles de retroalimentación positiva, por ejemplo: El hielo refleja luz y se mantiene frío, si se derrite un poco, refleja menos luz y se enfría menos, por lo que al estar mas caliente se derrite más aún, acelerando el proceso.
  •  Y blucles de retroalimentación negativa, por ejemplo: si hace más calor, se evapora más agua y se forman más nubes, y estas refrescan el ambiente, haciendo que se evapore menos agua. Es decir que funcionan como un termostato de una calefacción, tendiendo a mantener el sistema en equilibrio.

El registro geológico nos habla de al menos tres modos estables de funcionamiento del clima, un modo “glaciar” otro modo “interglaciar” y finalmente un modo “tropical” esto parece indicar que los bucles de realimentación negativa dominan y permiten climas estables durante miles o incluso millones de años, el problema es que cuando el sistema climático es “forzado” a partir de cierto umbral parecen dominar los bucles de realimentación positiva y el sistema oscila de un “modo” a otro. Por ejemplo hace unos 22.000 años el clima estaba en modo “glaciar” y una serie de parámetros al parecer orbitales forzaron las temperaturas hacia arriba hasta que en algún momento el calentamiento rebasó un umbral y el clima osciló hasta el modo “interglaciar”.

Es decir estos bucles descritos tienen “umbrales” que son como interruptores que hacen que prevalezca un efecto u otro, y todos los bucles funcionando juntos generan nuestro clima estable. Si por algún motivo (en este caso antropogénico) cambiamos el clima ligeramente, y superamos un umbral, podemos desencadenar una salida de equilibrio del sistema y llevarlo a un punto completamente diferente y desconocido, donde alcanzaría otro punto de equilibrio del que sería muy dificil sacarlo. Es decir podríamos entra en modo “tropical” o incluso en modo “glaciar” (esto me cuesta creerlo pero con las incertidumbres manejadas todo es posible)

El registro geológico muestra que muchos de estos cambios son graduales, a lo largo de miles de años, sobre todo el paso de  “interglaciar” a “glaciar” o de “tropical” a “glaciar”, pero otro motivo de alarma es que parece que hay evidencia geológica de que algunos de estos cambios son bruscos, se producen en apenas décadas. Esto parece suceder sobre todo en el cambio del modo “glaciar” a “interglaciar” y podría deberse al comportamiento no lineal de las capas de hielo, que tienden a colapsar pasado un determinado umbral de temperatura.

La alarma vendría más de la velocidad del cambio que del cambio en si. Un mundo tropical sería muy bueno para la vida, pero cambiar a modo tropical en décadas tal vez no fuese agradable aunque esto ya es más una cuestión de opiniones personales. Un cambio brusco sería pernicioso para el equilibrio ecológico sobre todo por la imposibilidad de adaptación de las especies y biotopos produciendo extinciones masivas, un cambio gradual sería irrelevante para  la vida.

El cambio actual 0,7ºC en 100 años equivale a 7ºC en 1000 años lo que sin ser un cambio brusco, es miles de veces más rápido que un cambio gradual. En principio 0,7ºC no son motivo de alarma si dicho cambio se paraliza, como parece haber sucedido en los últimos 15 años. El problema vendría si esta subida se retomase en el futuro.

Otro problema es que aunque conocemos muchos bucles, no conocemos todos, ni como interactúan entre ellos y mucho menos los umbrales de disparo que pueden sacar al sistema de su equilibrio.  Al final lo que parece es que los ortodoxos actuamos por el principio de precaución y decimos “cuidado: Un pequeño cambio adicional puede sacar el clima del equilibrio” mientras que los escépticos consideran que no existen dichos umbrales o que están lejanos o incluso que un cambio brusco no sería catastrófico, pero eso ya no es ciencia del clima son opiniones personales de cada uno.