- ¿Por qué campea Prevaricarzón?

- Por que le jalean

- ¿Y quién?

- ¡La guerra civil!

- ¿Todavía? ¿No acabó?

-Para algunos, la hiel del odio a media España no acabará jamás. Y siempre hay algún listo dispuesto a aprovecharse.

Tucídides quiere que hablemos de Garzón. No es que me apetezca mucho. Creo que ya he dicho todo lo que se puede decir. Al menos, sobre la criatura. Con haber expresado, repetidamente, que creo que se trata del mejor ejemplo que conozco de lo que no debe ser un juez, ya está todo dicho. Pero hay cosas más profundas en el caso que el hecho de que el prevaricador sea la radiografía del juez torcido. Como los aplausos de los garzonitas.

Probablemente no hay fundamento de la civilización más importante que una justicia limpia y ciega. Sin ella no se puede ni siquiera empezar a intentar organizar algo que quepa dentro de la idea de civilización. Y resulta que tras tanta Educación para la Ciudadanía, y tanto buen rollito y tanta pendejada zapatera, en España no parece haber la menor incompatibilidad entre ser una figura pública, sea de la política o del derecho, y tener la desvergüenza (o incivilización) de defender las fazañas de Prevaricarzón Campeador.

Querido Emilio.

¿Querido Emilio? ¡País de mierda, de gentuza desatada! País que no solo no está en vías de civilizar, sino que está genéticamente incapacitado para siquiera comprender la civilización. Eso sí, apuesta a que todos los garzonitas están cuidando las flores para el altar que le preparan a los asesinos etarras. Una vergüenza de la historia de la humanidad.

Y si sólo fuera este país …

Yo, hasta Garzón, era muy partidario del desarrollo de una justicia internacional. Parece lógico, parece ordenado, y parece de los más civilizado. Aunque fuera muy suspicaz ante la idea de la “governanza” internacional. Lo que pasa es que hacía la falsa distinción entre jueces y políticos. Y pensaba que jueces internacionales, sí; políticos, ni tocar. Hasta que he visto que el Campeador y la justicia internacional parecen hechos el uno para el otro. Se aman; se comprenden; se juntan; se apoyan. No es que se miren a  los ojos; es que se los intercambian, y ya no sabes los ojos de quién son. No es plan. Una justicia internacional parece destinada a agarzonarse desde el minuto menos uno. No sería justicia; solo sería política añadida a bastardía (prevaricación), acompañada de no poco show. O sea, Garzón.

Asi que no, Tuci. Ya ves, no me interesa el nota. Lo que me interesa es la ola en la que cabalga. Bueno; interesa es demasiado genérico; pon que me da entre miedo y pavor. Y llevo muy mal el miedo. No me hace agacharme, ni esconder la cabeza bajo la almohada. Me hace salir a la calle a gritar: Queridos malas bestias, estáis aplaudiendo al peor síntoma de la incivilización. Al paso primero, necesario, y suficiente, a la barbarie. Sois la desesperación de la humanidad. La imposibilidad de avanzar.

Por cierto, el fulano contesta la sentencia:

Y aquí, una explicación técnica, en lenguaje para legos, de la salvajada. En resumen, el estado policial.

Añadido: Resulta que el figura tiene una hija, que publica lágrimas bravas en la prensa afín. – Aunque brindéis con champán, no agacharemos la cabeza – y cosas así. El consabido cuento de buenos y malos en el que viven inmersos todos los totalitarismos. Y como uno siempre es de los buenos, por definición, cualquier cosa que haga también está bien hecha por definición. Da igual que se trate de instaurar una justicia arbitraria y sin garantías. Mientras sea nuestro arbitrio, cualquiera que proteste es un asqueroso fascista, franquista y el rosario completo. Muy bien, niña; te hemos entendido. En realidad te habíamos entendido antes de que te molestaras en escribir la cosita esa. Y no se trata de brindar, sino de respirar aliviados, por una bestialidad de la que nos hemos librado. Pero sabemos que tú eso no lo puedes entender.