Ha cambiado el gobierno, pero hay cosas que no cambian. Sorprendente. El caso del 11-M ya no puede ser un medio para atacar al gobierno del PSOE, ni para derribar a Rubalcaba. Bien derribados están ambos. Y sin embargo El País sigue en pié de guerra contra toda suerte de lo que llama “teorías conspirativas”.

Ha emprendido una campaña personal contra la juez Coro Cillán que recuerda a la que hizo, de la mano del PSOE, cuando consiguieron llevar al juez Marino Barbero a una muerte prematura. Solo que esta vez ya no están defendiendo a un gobierno corrupto para que siga gobernando. ¿Qué diablos es lo que defienden?

Tras días y días de ataque, y ante la protesta del CJGP, largan:

La juez Coro Cillán mantiene abierta desde julio de 2009 una causa contra el jefe de los Tedax en el 11-M, Juan Jesús Sánchez Manzano, donde confluyen todas las teorías conspirativas sobre el atentado que ya fueron desechadas por la Audiencia Nacional y por el Tribunal Supremo. [–>]

Ver para creer. La juez Cillán esta viendo, precisamente, cosas que no se vieron en los juicios anteriores. Cosas que según el juez Bermúdez, el de antes de las medallas de Rubalcaba, llevarían a muchos “caminito de Jerez”. Luego se olvidó del caminito, por un motivo distinto de las medallas – es de suponer. Y Cillán ha abierto lo que el juez pecho lata cerró.

Seguimos sin saber nada. Por ejemplo, lo principal: ¿quién puso las 13 bombas? Nombres, plis. Sin que eso le preocupe a El País ni mucho ni poco. Pensar eso, recordar que no sabemos los nombres de los terroristas son “teorías conspirativas”. Lo mismo que preocuparse por averiguar por qué no sabemos lo primero que hay que saber.

Pero al menos hay algo que sí sabemos. A El País le pica, y mucho, que queramos saber. Y le pica más allá de defender a un gobierno y unos amiguetes que ya no están. Con lo que los janlis de Miguel Yuste nos están obligando a ser “conspirativos”, aunque no queramos, y preguntar: ¿Qué mosca le ha picado a El País?

¿Qué interés le mueve? Porque desde que Polanco y Cebrián se hicieron con el mando (creo que en la efemérides se han olvidado convenientemente de señalar que Manuel Fraga estaba entre los fundadores),  una característica invariable del periódico  ha sido unir información con interés personal y empresarial. Siempre se ha sabido, pero los datos que da Mario Conde en su último libro son de infarto. Así que tras esta locura de mentiras y mordiscos de perro rabioso contra una juez, hay un interés. Seguro. Si no, no habría caso.

El País sigue queriendo tapar lo que quiera que haya en el 11M. Pero, donde hasta ahora se podía imaginar un interés que se podía entender, lo de ahora ya no se entiende. Quiero decir que se puede entender, ante la necesidad de derribar a un gobierno del PP, que La SER se invente tres fuentes distintas de la lucha antiterrorista, según las que había terroristas suicidas en los trenes, con muchos calzoncillos, y rasurados. Se llama periodismo, versión Janli El Demócrata. Pero lo de ahora no hay quien lo entienda por “lo normal”. Va a haber que empezar a pensar en cosas raras. Y es que no nos dejan otro remedio.

Muy buena pinta no tiene.