Me gustan las discusiones, como al que le gusta resolver crucigramas o jugar al ajedrez. Tanto que el pobre Savonarola [-->] me llama “profesional”, y usa eso como disculpa para protegerse de mi presencia en su sitio, impidiéndola.  Y la discusión sobre el “calentamiento global” me parece la más apasionante que he visto en toda mi vida – y he visto unas cuántas. Lo malo es que de puro apasionante, no es difícil perder la perspectiva. Al menos el tiempo suficiente para hacer el payaso.

Tiene mucho que ver con una entrada anunciada en Los pájaros del calentamiento global, pero todavía no hecha. Que tratará de hacer un resumen sobre el “efecto invernadero”, y lo que se discute y no se discute al respecto. No es fácil, pero para lo de hoy basta decir que hay bastante gente, con doctorados en física y muy competentes en su campo, que se muestran muy muy escépticos del efecto invernadero.

Por resumir, podemos decir que la teoría convencional del efecto invernadero habla de una subida de 1,2ºC por doblar la cantidad de CO2 en el aire, y que se puede dividir el mundo en tres tipos de gente, a grandes rasgos:

  • Creyentes, o calentólogos: No sólo creen en la idea del efecto invernadero convencional, sino que toman por hechos ciertas especulaciones que proponen un aumento del efecto por causa de en la tierra hay agua líquida y gaseosa. La tropa del IPCC. Piensan en un calentamiento por doblar el CO2 entre 1,5ºC y 4,5ºC, y con alguna posibilidad hasta 6ºC.
  • Críticos, o templados. Aceptan sin problema el efecto invernadero convencional, pero creen que su aumento por causa del agua sólo está en la imaginación de los calentólogos. Y que el agua probablemente tiene el efecto contrario, por las nubes. Lindzen, Spencer, Christy, posiblemente Pielke, etc. O sea, casi todos los científicos del clima no alarmistas. Piensan en un posible calentamiento entre 0,5ºC y 1,7ºC. También se encuentran aquí la mayoría de los blogueros de prestigio, tipo McIntyre, Lucia, Jeff Id, etc.
  • Digamos Frikis. No aceptan el efecto invernadero convencional, y tienden a pensar que la temperatura de los planetas se explica mucho más por la presión de su atmósfera que por su composición. Son pocos, y entre ellos hay desde perfectos chiflados, hasta físicos muy sensatos y prestigiosos, como el dr. Leonard Weinstein o el dr. Lubos Motl. Para ellos, el efecto de nuestras emisiones de  CO2 es simplemente no medible.

Y para situaros, vuestro humilde servidor oscilaría en esa clasificación entre templado (85%) y friki (15%). Lo de la presión atmosférica a primera vista tiene su aquél. Porque coincide que los planetas con mucho efecto invernadero son planetas con mucha presión atmosférica en superficie (Venus), los de efecto mediano tienen una presión mediana (Tierra), y los de poco efecto tienen poca presión (Marte). En números:

  • Venus: Pres = 92; Ef I = 301ºC.
  • Tierra: Pres = 1; Ef I = 33ºC.
  • Marte: Pres = 0,01; Ef I = 0ºC.

También coincide que a igualdad de presión, la temperatura en Venus es muy parecida a la de la tierra. A unos 55 km de altura en Venus, y en superficie en la Tierra.

Es fácil calcular que temperatura tendría una roca que gira alrededor del sol, si sabemos a la distancia de su órbita y la cantidad de rayos del sol que refleja (albedo). Llamemos a eso “temperatura roca”. Y podemos llamar “efecto invernadero” a todo aquello que hace que la temperatura de un planeta sea distinta de la “temperatura roca” a igual órbita y albedo. En la lista de arriba, Ef I = temperatura real – temperatura roca.

Y queda pendiente la discusión de si ese “efecto invernadero” es por causa de ciertos gases (vapor de agua, CO2), que es la idea convencional, o es por causa de tener una atmósfera (con el gas que sea). Realmente las dos cosas afectan, y la cuestión es cuánto afecta cada una.

Como nota anecdótica, hay quien defiende que resulta imposible en una atmósfera como la de la tierra hoy, con 1 bar de presión, que pudieran volar bichos del tamaño y peso como los dinosaurios que volaban.

Al caso de la payasada. Ayer presentan en WattsUpWithThat.com, a bombo y platillo, una supuesta …

Al parecer, quien le recomendó la publicación a Anthony Watts fue el dr. Tim Ball, que siempre me ha parecido poco sensato. En cambio yo me enteré por el blog de Jeff Id [-->], que sí me ha parecido siempre de buen criterio, y no tiene ningún problema con la idea de que el CO2 produce calentamiento.

En esta nueva “teoría” pretenden explicar lo del efecto de la presión de la atmósfera en la temperatura del planeta, independientemente de los gases que la formen. Con muchas fórmulas y cálculos, y un planteamiento novedoso. Y se organizó una gran discusión, con muchos aplaudiendo como si fuera el fin de la discusión, otros más sensatos (como Weinstein) diciendo que aunque había buenas ideas también tenía problemas notables, y los alarmistas riendo a mandíbula batiente, diciendo que era caca de vaca.

Yo creo que tenían razón los alarmistas, y se ha visto que también los “escépticos” podemos hacer el payaso. ¿Es aprovechable alguna de las ideas del trabajo? Lo dudo. Para los que lo lean, los tíos tienen que decidir que la temperatura de la Luna o de Mercurio es la que coincide con sus cálculos, que tiene diferencias de más de cien grados con lo que dice por ejemplo la NASA. Para que tuvieran razón haría falta que no sepamos medir esas temperaturas. Lo veo jodido. Y lo peor es que eso era muy fácil de ver, si uno busca directamente los resultados en vez de liarse con las teorías.

Al menos hoy tienen otra entrada en WUWT, dando marcha atrás.

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