No lo hemos comentado esta vez, todavía, aunque es algo que hemos tocado con frecuencia. Cuando uno atiende con un poco de profundidad al caso del 11-M, ve muchas contradicciones y cosas incomprensibles, pero muy pocos datos firmes como para hacer ninguna afirmación por la que se pueda apostar con confianza. Y de las pocas cosas por las que te atreverías a apostar con alguna seguridad, casi la única, es que Zougam no puso ninguna bomba el 11-M, ni tuvo la menor relación con esos atentados.

Merece la pena seguir el trabajo que está haciendo El Mundo sobre los tres testigos cuyas historias seleccionaron los jueces (entre las de ocho testigos) para llegar a la conclusión inaceptable de la culpabilidad de Zougam. El único, repito único, condenado por poner bombas el 11.-M. Trae novedades, y entre las novedades y el repaso a lo que ya sabíamos, el precipicio es acojonante.

Recuerdo / repesco.

Leamos lo de El Mundo de hoy, presumiblemente sobre el tercero de  los tres testimonios seleccionados para no acabar el juicio sin ningún culpable, y tal vez mañana comentamos.