¡Están sacados fuera de contexto!

Esta es la frase favorita de los políticos corruptos, de los abogados de mafiosos, y de los supuestos científicos del IPCC cuando les pillan sus conversaciones no públicas y los tejemanejes de los que hablan en ellas. Y otro argumento muy socorrido (por ejemplo Marod) es que los emails están seleccionados, de forma que arrojan la peor luz posible sobre los mamporreros del IPCC.

En realidad ocurre lo contrario. Ese mogollón de emails de la segunda entrega del Climategate lo que hace es, precisamente, proporcionar el contexto a la no ciencia que practican. Muestran lo que piensan (y hacen) de verdad, a través de sus comunicaciones entre ellos. Por contraste de las pamemas que cuentan en público. Y como se ve en este email, no parece haber una selección sesgada. Parece cierto lo que afirmaba “Fioa.org”, la persona o grupo que produjo la filtración:

This archive contains some 5.000 emails picked from keyword searches

Por ejemplo, tiene pinta de que hayan puesto todos los emails que resultan de una búsqueda de “McIntyre” en la base de datos, con independencia de que lo que se diga dentro favorezca a unos o a otros. Esto es, selección por temas polémicos, y no por sesgo de interés.

Lo trae el optimista racional, Matt Ridley.

Como comunicador de ciencia, lo encuentro fascinante.

Este es un email que fue enviado en 2003 por un científico muy relevante, Stephen Schneider, a una larga lista de científicos también muy importantes, sobre un artículo de un economista. Lee, y mira lo que piensas del economista, al final.

Hola a todos. Ja, ja, el último idiota, McKitrick, vuelve a la escena. Él y otro incompetente han estado firmando libros en el calitolio, este verano. Micke MacCracken estuvo y os lo puede contar. McKitrick también ha escrito un artículo – edición abierta, muy revisado por supuesto – en el Canadian National Post el 4 de junio. Esta es la URL que funcinaba entonces: http://www.nationalpost.com/search/site/story.asp?id=045D5241-FD00-4773-B816-76222A771778

Fue muy divertido. Argumentaba que no hay tal cosa como un cambio de temperatura global, sólo local – mayormente variabilidad natural. Para probarlo, mostraba un gráfico de tendencias de temperatura en Erie, Pennsylvania, de los últimos 50 años (esto lo digo de memoria) que mostraba un enfriamiento. Esto por sí mismo no prueba nada, pero al leer el pié de gráfico vi que la tendencia era ¡¡para las temperaturas de octubre y noviembre!!  Así que una estación durante dos meses constituye su refutación del calentamiento global. Un modo de polemizar aun más bobo que el del también economista, Lomborg. Se lo mostré a los alumnos en Stanford, y uno de ellos dijo: “Me pregunto cuántos registros y cuántas combinaciones de meses tuvieron que examinar para encontrar uno con enfriamiento”. El alumno novato es más listo que este estúpido. Es importante señalar este artículo para contarles a los periodistas cuán increíblemente incompetente es, y que no le concedan el menor tiempo cuando se trata de cosas del clima, porque su única “contribución” es carcajeantemente incompetente. Por cierto, el material de Henderson/Castles que menciona también es absurdo, pero eso es una discusión más larga en la que no hace falta que entréis – mirad la respuesta que di en la polémica de Inhofe sobre Henderson/Castles en el UCS, si queréis saber más acerca de la mala ciencia económica encima de la mala ciencia climática.

¿Y ahora, qué piensas? Si eres como yo, probablemente tendrás dos reacciones. La primera que ese científico tan relevante, Schneider, tiene un estilo especialmente guarro. Pero la segunda, que Ross McItrick parece haber caído en una flagrante selección interesada de datos para defender su prejuicio.

Pero lee ahora la sección relevante del artículo de McItrick.

Sigue (en inglés) por aquí –>. Pero lo resumo. Parece un email demoledor para McItrick, así que no se puede pensar que esté seleccionado para favorecer a los críticos del IPCC. Pero Ross estaba examinando, sorprendido, una afirmación de David Suzuki, un conocidísimo activista verde también canadiense. En una entrevista por la tele, Suzuki decía:

Cuando era un niño, en London, Ontario, el invierno solía llegar a finales de octubre, pero ahora se ha calentado tanto que el invierno no entra hasta mucho más tarde. El calentamiento global, sabes. No se trata de los subibajas, sino que lo que nos debe de preocupar es esa rápida tendencia de calentamiento.

Así que McIntyre decidió averiguar qué había de cierto en las afirmaciones del ecologista. Y por muy “idiota” que le pareciera al supuesto científico Schneider (ya finado), lo hizo de la forma que hay que hacerlo. Midiendo las temperaturas de la zona en octubre y noviembre. Y demostrando que resulta absurdo que Suzuki afirmara haber apreciado el calentamiento en una zona y en una época en la que lo que ha habido es enfriamiento, según la oficina meteorológica oficial.

Pero los cafres del clima y del IPCC cambian las cosas de forma que un fácil estudio llevado a cabo impecablemente resulte “idiota”. Porque, claro, se trata de un economista, y sólo los alarmistas del IPCC pueden hablar e interpretar los datos del clima. Aunque el mafioso del supuesto científico del IPCC tenga que mentir para poderle llamar “idiota” a alguien que lo está haciendo de forma sencillamente impecable. Este es el contexto. Lo que no quieren que sepas.

Fuente, Matt Ridley: