Hoy va de cuentos, parece. En este caso de una película que ha hecho un hijo de Cebrián con una productora del grupo El País, y que va a dar Tele 5 a partir de mañana. No se llama El cuento del 11-M, pero podría.

Por resumir: mienten con todo el descaro. Parece que proponen que la sentencia dice lo que no dice. Que la planificación y organización corrió a cargo de los suicidados en Leganés. Y más en concreto Lamari. Y de las tres asociaciones de víctimas del 11-M sólo han contado con una. La única que está de acuerdo con cómo se ha llevado el juicio. ¿Cual puede ser el motivo de seguir mintiendo con tan poco disimulo?

Pero tal vez sea más importante lo que no dicen que lo que sí dicen. Según las referencias (yo no he visto el reportaje), ha desaparecido del cuento el único autor del atentado. Jamal Zougam, que es la única persona de la que en la sentencia se afirma que puso una de las (12 ó 13) bombas. Así que todo el cuento se basa en humo, imaginaciones, suposiciones, y prescinde de los hechos (judiciales) firmes.

En realidad no me extraña. En su día me interesé, y seguí el asunto. Y como me gustan los cuentos, examinaba especialmente el guión, la lógica interna del asunto. Y si había algo que rascaba por todas partes era Jamal Zougam. Era imposible meterle en esa película, ni con calzador. Pero por otra parte era imposible acabar un juicio sin un solo culpable. De ahí el resultado: condenamos a Zougam, pero luego nos olvidamos de él en los bellos cuentos para niños.

Tiro de memoria. Hice un breve estudio de las apariciones de JZ en el sumario, que publiqué en un foro del 11-M (está cerrado), y lo que resultaba es que no tenía participación como miembro en ninguno de los grupos supuestamente relacionados con los atentados. Ni en el grupo del Chino, ni en el de Lamari, ni en el de Virgen del Coro.

Sí, conocía a muchos de ellos, y trataba ocasionalmente con uno u otro. No en vano tenía una tienda popular en la zona. Y fue detenido por haber vendido las tarjetas de teléfono que se supone que montaban las bombas, al menos la bomba extraña de Vallecas. Ojo al dato: vendido. A tocateja; por dinero. Somos amigos terroristas, nos vamos a jugar la vida y probablemente a suicidar, pero el material me lo pagas, ¿eh?

Acojonante. Muy preocupado por unos eurillos, y absolutamente despreocupado por el atentado. Al punto que la noche anterior, en vez de reunirse con los colegas y ayudarles a montar las bombas, y estar arropado y dándose ánimos con el resto del grupo, Zougam se fue al gimnasio de 10 a 12. Cosa de estar en forma.

Después del atentado, también siguió haciendo su vida normal. Atendiendo su tienda, y viviendo en su casa. A pesar de que sabía que había aparecido una bomba que tenía que llevar una tarjeta vendida por él, y estaba pillado.

Le detuvieron por la tarjeta. O tal vez por costumbre, porque no era la primera vez. En realidad se trataba de una especie de “sospechoso habitual”, al que nunca habían condenado por nada. Pero no le condenaron por la tarjeta. Todavía no es ilegal vender cosas a terroristas si no sabes que los son. Le condenaron por reconocimientos.

Su foto estuvo en los periódicos y televisiones desde el principio. Fue el primer detenido, y eso da mucha popularidad. Y fue reconocido en los trenes, ¡vaya que si! Lo malo es que fue reconocido en trenes distintos en el mismo momento, como si fuera muchas personas a la vez. ¿Malo? No tanto, eso tiene arreglo. Se llama valoración de la prueba. Procedimiento por el que los jueces deciden en conciencia a ti te creo, a ti no, y se acaban las inconsistencias. Eligieron dos testimonios. Dos mujeres. Extranjeras, con los papeles sin arreglar del todo, si no recuerdo mal. Una declaró a los trece días, y se olvidó mencionar que iba acompañada por una amiga que podía corroborar (o no) su reconocimiento. La otra, la amiga olvidada, lo hizo año y pico después. Así, de repente, y no recuerdo el motivo que alegó para el lapso.

¿A alguien le extraña que en la película de Tele5 haya desaparecido el único autor del atentado? A mi no. Sólo entiendo lo de Zougam si se trataba de un culpable (sin pruebas)  que ignoraba su propia culpabilidad. Cuando lo intenté, yo no lo pude encajar en el cuento. Tal vez vea la serie. Me interesa saber si han hecho un poco de matemáticas. 13 bombas; ¿cuántos nombres? ¿Qué estamos haciendo respecto a los nombres que faltan? Y así sabremos si queremos saber, o no queremos saber.