Es una sentencia que me parece ejemplar, y que podría tener utilidad en Bloglandia (la ley que la rige es, absurdamente, la misma que la de la prensa).

El País publica unas “informaciones inexactas” producidas por Garzón en un documental. En mi pueblo, a ese tipo de “informaciones inexactas” le llaman mentiras, sin más problema.

La tesis es que sus problemas vienen de una campaña, una campaña jaleada por la extrema derecha mediática, para eliminar su figura. También refleja El País una sorprendente afirmación de Querido Emilio. Según dice, la acusación de los tejemanejes con Botín es …

“la más desquiciante. Es para mí alucinante. No entiendo nada. Ya no es que me tenga que defender de acusaciones; es que no sé de lo que me tengo que defender. Porque no sé cuál es la acusación. La acusación de que he cobrado dinero, que no he cobrado; que he percibido fondos, que no he percibido; que he gestionado, que no he gestionado… Es decir, no sé a día de hoy por qué se me está investigando, por qué se me ha abierto una causa general”. [-->]

Cualquiera pensaría, de antemano, que las querellas suelen conllevar acusaciones razonablemente claras, donde el acusado sabe si se debe defender de cobrar, o de no cobrar. Tal vez en las de Garzón no. En las causas que instruye Garzón, quiero decir, ya que eso le parece posible.

El caso es que un señor de Murcia, que merecería una estatua bien grande, reclamó a El País, mediante burofax, la rectificación de la “información inexacta”, dado que le atañía directamente. Se trata de José Luis Mazón, el abogado que querelló contra Garzón por sus cobros mediante carta encabezada por un Querido Emilio.  Alega que la causa Querido Emilio es muy anterior al caso Gürtel. Y que de no saber de qué se le acusa, nada de nada, puesto que …

 “consta acreditado que Garzón pidió en marzo de 2005, en carta encabezada ‘Querido Emilio’ al presidente del Santander, la financiación por 300.000 dólares de un curso que iba a dirigir el magistrado”

 También está acreditado, añade Mazón, que Garzón “pidió fondos a Cepsa y a otras empresas”, y que al regresar de Nueva York “conoció de una querella contra el banco que le había financiado (…), cometiendo un acto prohibido que impide a todo juez participar en un caso donde tenga interés directo o indirecto” [-->]

La historia completade Mazón  es aun más bonita, aunque larga. El abogado tiene que ver con el asunto porque trabajo en las causas de Pérez Escolar (consejero de Banesto con Mario Conde) contra Botín. Es por eso que se enteró de las cartas Querido Emilio, y por lo que puso la querella, con Pérez Escolar ya finado. Da la impresión de que lo hace por pura higiene pública, y por eso digo que merece un monumento.

El País no hizo caso de la reclamación de Mazón, y Mazón se presento en un juzgado de Murcia. Que ahora sentencia:

El diario de Prisa deberá publicar la rectificación en primera página, con “relevancia semejante” a la que tuvo la noticia original y “sin comentarios ni apostillas”, según reza la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 11 de Murcia a la que ha tenido acceso El Confidencial. [-->]

Y da un fundamento que me gusta especialmente. El País …

“tiene la obligación de procurar al aludido [Mazón] la posibilidad de replicar sobre estos hechos, esto es, no puede poner obstáculos a la persona aludida para que, en contraste con lo manifestado por el entrevistado [Garzón], pueda dar su versión de los hechos, no siendo la finalidad de este derecho la de descubrir la verdad, sino la de procurar la existencia pública de versiones diferentes sobre unos mismos hechos para que los lectores del periódico puedan hacerse una idea mejor, más completa y plural de la realidad” [-->]

Se carga la esencia de la versión “progre” de la vida: un mundo de buenos y malos en el que podemos prescindir de lo que digan los malos.

Remate, por alusiones del galáctico. Según el artículo de El País condenado por “informaciones inexactas” …

Garzón afirma que el acoso que sufre arrancó cuando investigó el caso Gürtel y que ha devenido en una campaña, jaleada por la extrema derecha mediática, para eliminar su figura [-->]

Llevo opinado más o menos desde siempre que “eliminar su figura”, de la vida pública, y especialmente de la carrera judicial, no es ningún deseo perverso, sino la humilde pretensión de un mundo más limpio. Garzón lleva un carrerón que podría servir perfectamente de compendio de todas las comportamientos que no debe de tener un juez. No debo ser el único en pensarlo, puesto  que ya ha conseguido acarrear dos recriminaciones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por sus actuaciones judiciales impresentables. En una de ellas, nada menos que porque “no respondió a la exigencia de imparcialidad impuesta por el artículo 6 de la Convención“. Era con los tejemanejes del ahora me apeo de juez para politiquear, ahora vuelvo y te acuso.

¿No aprendió Garzón con aquello? ¿Después volvió con Querido Emilio, 300.000 $, y a sobreseer a Emilio? Pues algo habrá que hacer para que aprenda, o para que no lo pueda seguir haciendo, vista su incapacidad de corrección. Y visto que sigue erre que erre, más chulo que un ocho.

Medios de “extrema derecha”. Los que opinamos que Garzón es el paradigma del no juez, y protestamos por las garzonadas, somos “medios de extrema derecha”. Es una opinión, y como libertad de opinión hay que aceptarla. A gusto, por tanto. Pero la libertad de opinión no implica que toda opinión sea una no imbecilidad. Por otra parte yo opino que, correspondientemente, Garzón es de la extrema mierda. ¿Vale?

Y por si alguien se olvida, entra sus innumerables gracias está El Faisán. Si Garzón es el juez, El Faisán vuela; plácidamente. Y esta garzonada no está entre las tres causas que tiene en el supremo.