Por alarmista tonto, o por alarmista jeta. Seguramente por ambos, propongo la concesión del …

Ecléctikus me manda una perla en forma de vídeo [–>], que supone mérito suficiente, en mi opinión, para alcanzar el galardón.

La peligrosa pseudociencia del negacionismo del cambio climático

Se trata de una animosa reunión de activistas, a la que quieren de dar apariencia de asunto científico mediante la presencia de un docto asno. También la hacen soportable con la ayuda química del alcohol. Y anuncian previamente sus fobias, entre ellas, las falacias. Pero Eustoquio, el animal, empieza con una falacia – no ya de libro, sino de tebeo.

Hace un repaso de lo que llama “negacionismo”, del que no se entiende si el arte consiste en negar lo que a él le parecía obvio desde el principio, o que la negación la hagan aquellos que le molestan. Y cita los negacionismos de …

  • La crisis económica (Zapatero, Solbes)
  • La llegada a la luna
  • La pedofilia
  • El holocausto
  • El cáncer del tabaco
  • El sida

Pero hoy viene a hablar del negacionismo del cambio climático. Paremos la jugada, para aleccionar al burro. En primer lugar se trata de una falacia dictum ex post facto, puesto que de todos los “negacionismos” que cita nunca se llamaron “negacionismos” cuando tuvieron lugar, salvo el referente al holocausto de los judíos en la Alemania Nazi. Pero ahora necesita hacer una construcción lógica para darle apariencia de consistencia a hablar de negacionismo al referirse a su fobia particular, el clima, y se inventa esa película a posteriori.

Lástima que sea falaz, y lástima que sea bastarda. Porque si se trata de haber negado cosas que después (o incluso antes) resultaron obvias, se ha olvidado de sus colegas científicos, de los que podría citarse, recordando sólo lo más llamativo y en un número igual, los “negacionismos” de …

  • El espacio vacío (lo imaginaban con éter)
  • La deriva de los continentes
  • La antigüedad de la tierra
  • Las propiedades del sol (no era una bola de carbón)
  • La igualdad intrínseca entre las razas.
  • La gastritis y úlcera de estomago producidas por una bacteria

Todos ellos fueron defendidos por lo que en su momento se consideró un “consenso” de los científicos principales de la especialidad. Todos ellos tenían argumentos demasiado evidentes en contra, que los especialistas no vieron. Pero el asno cátedro de micropaleontología en Zaragoza está recolectando fresas, escogidas (cherrypicking) al más anticientífico modo que puede imaginarse. Olvidando la primera lección: no sesgues los datos.

En realidad trata de quitarse de encime este argumento: El uso de “negacionismo” en la discusión del cambio climático sólo puede ser una canallada, o una imbecilidad, o las dos cosas al mismo tiempo. Es canallada, porque trata de asimilarlo a los negadores del holocausto, y con ello negar la palabra al discrepante. Y es imbecilidad, porque en toda discusión los dos bandos niegan algo, y afirman algo. Por ejemplo en esta, los alarmistas niegan la relevancia del cambio climático natural y las incertidumbres, y los racionales la afirman. Los racionales, por contra, niegan la prueba de un efecto preocupante del CO2 en el clima, y los alarmistas lo afirman. Y el caso es que no hay tal prueba.

Según el genio, esta aberrante especie de “negacionistas” del cambio climático niegan que sea por causa del hombre, y , sobre todo, minimizan sus consecuencias, negándose a tomar medidas al respecto.  Y es cierto, ¿pero, se le puede llamar negacionismo? Veamos. Un Lindzen y un Spencer, señeros entre los “negacionistas”, calculan para el calentamiento causado por el hombre hasta 1,2ºC por doblar el CO2, y que probablemente es ahí para abajo. El consenso del IPCC estima entre 2ºC y 6ºC (un margen del 300%). Una claraa discusión, no un negacionismo, y en este caso discusión científica. Y el IPCC confiesa gran ignorancia respecto a las principales influencias naturales en la temperatura en el corto plazo (décadas): las nubes y las corrientes oceánicas. Pero Eustoquio le llama negacionismo a discutir lo que a él le convence. Un catedrático.

Es acojonante. Menciona un libro de un fulano, que no es una publicación científica, que explica la diferencia entre ciencia y pseudociencia. Y cita que la pseudociencia se distingue por no admitir la propia ignorancia, cuando lo que afirman los climatólogos “negacionistas” es precisamente la falta de madurez de la ciencia en este campo. Cita también que la pseudo ciencia no admite ideas nuevas, cuando los “negacionistas” están todo el rato proponiendo ideas nuevas (rayos cósmicos y viento solar, variación del ulravioleta en el ciclo solar, los ciclos marinos, el geomagnetismo, cambios en el uso del suelo, etc. etc), y los calentólogos llevan decenios erre que erre con la misma obsesión. Y finalmente dice que no proponen teorías nuevas, cuando tiene las de Svensmark – Shaviv, el Efecto Iris de Lindzen, la confusión causa-efecto en la realimentación de las nubes de Spencer, y el efecto invernadero saturado de Miscolkzi. Por poner unos ejemplos.

Seguimos. Establece las “características del negacionismo”:

1. Acusan a los científicos de engañar, manipular, etc. Que es un poco cierto, y un mucho falso. No acusan “a los científicos”, puesto que los que acusan son científicos ellos mismos. Y ha habido engaños y manipulaciones obvios (hide the decline, glaciares del himalaya, literatura de activismo (WWF) hecha pasar por “peer-review” en el informe del IPCC, etc). Pero ningún científico “negacionista” afirma que la tesis del IPCC se base en la manipulación o el engaño, aunque sí haya habido manipulación y engaño. Lo evidente, vaya.

2. Listados en internet de científicos supuestamente negacionistas. Dice el nota que hay científicos negacionistas, pero que normalmente no son expertos en el clima. Pues que nos cuente qué diantres son Lindzen, o Pielke, o Christy, o Spencer, o Svensmark, o Michaels, o Balling, o Koutsoyiannis, o Douglass, o Kininmonth, o Klotzbach, o Gray, o los tres Idso, … (¿sigo, hace falta?)

3. Se centran en publicaciones específicas y libros de divulgación en detrimento de las “peer-reviewed”  y las publicadas en revistas de prestigio. Esto es una mentira, y una canallada. Es mentira por estas 850 publicaciones “peer review” en apoyo del escepticismo del calentamiento global por culpa del hombre pecador. Y es canallada porque cualquiera que se haya querido informar sabe a lo que se dedican los del consenso; a impedir que se publiquen trabajos escépticos en las revistas de prestigio, que controlan. Por ej, no puedo imaginar ninguno de estos trabajos en el próximo informe del IPCC. Kevin y yo los mantendremos fuera de alguna forma – incluso si tenemos que redefinir qué es literatura “peer review” :

The other paper by MM (Mcintyre y McItrick) is just garbage – as you knew. De Freitas again. Pielke is also losing all credibility as well by replying to the mad Finn (Sevensmark) as well – frequently as I see it. I can’t see either of these papers being in the next IPCC report. Kevin (Trenberth) and I will keep them out somehow – even if we have to redefine what the peer-review literature is !
Cheers
Phil (Jones) [–>]

4. Las incertidumbres de los modelos climáticos se utilizan para negar las pruebas del calentamiento global antropogénico. Elemental, querido asno. Si las pruebas son los modelos, y los modelos tienen demasiadas incertidumbres, lo que resulta es que no hay pruebas.

5. Falacias: El CO2 no es el único agente de cambio en el clima. Eso no es una falacia, es un hecho comprobado. Y la discusión, a falta de conocimiento, es la atribución a cada agente. El cambio climático actual es natural porque ha cambiado en el pasado geológico. Bueno, ha cambiado en el pasado geológico y en el pasado histórico. Y nadie dice esa tontería (sólo Eustaquio). La propuesta es que si ha cambiado antes -y hace poco-, y no sabes por qué cambió antes, no puedes saber si lo de antes esta actuando ahora, ni en qué medida.

Hasta aquí hemos llegado. 12 insoportables minutos de un vídeo de 55, llenos de tonterías, mentiras, y para rematarlo, con un tío que ni siquiera sabe hablar. Es imposible seguir; pero es perfectamente suficiente para proponer que Eustoquio Molina reciba el Premio Ruiz de Elvira al asno sostenible [–>].

Una nota. El nota, catedrático en Zaragoza, llama pseudo ciencia a lo que hace, por ejemplo, Lindzen, catedrático en el MIT. Quisiéramos a comparar los trabajos científicos de Lindzen y de Eustaquio, pero resulta difícil, porque el cenutrio mezcla los artículos científicos revisados con coñas para revistas de entretenimiento, tipo Molina E. (2011). La nueva y peligrosa pseudociencia del negacionismo del cambio climático. El Escéptico. La revista para el fomento de la razón y la ciencia. 33, 52-59.Molina E. (2010). Cartas al director. Sobre Ayala y la religión. El Escéptico. La revista para el fomento de la razón y la ciencia. 31 y 32, 26-28.

Me parece entender que los que pone en negrita son los artículos revisados (ISI), y entonces tendríamos la comparación ciencia y pseudociencia en 55 / 235. Y abría que echarle un ojo a la calidad de lo de Eustoquio, porque sobre Lindzen no hay mucho que discutir.

  • Eustoquio Molina 56 [–>]
  • Richard S. Lindzen 253 [–>]: