No tenía ni idea de la historia del copyright, y mucho menos de su primera aparición. Fue un invento astuto de María Tudor (María I de Inglaterra, apodada Bloody Mary).

La imprenta había aparecido hacía poco, y se iba extendiendo con éxito. La iglesia la prohibió, alegando que sería la ruina de los monasterios (cobraban mucho de las copias de libros de sus copistas). En Francia se llegó a decretar la pena de muerte a quien copiara libros. Pero las prohibiciones no estaban funcionando, la impresión de libros se extendía, y con ella la difusión de ideas que no gustaban al poder.

Visto el fracaso de la prohibición, María decidió controlar la nueva técnica, comprendiendo lo absurdo de tratar de impedirla. Y estableció un gremio de libreros al que concedió el monopolio de la copia de libros, a cambio de que las obras pasaran por una censura previa del gobierno. Nació el 4 de mayo de 1557, bajo el nombre de London Company of Stationers. Y el monopolio concedido se llamó copyright.

La historia la cuenta Rick Falkvinge, fundador y líder del Partido Pirata de Suecia.

Tiene una serie sobre la historia de los derechos de autor, que no se parece mucho a lo que cuentan nuestros “artistas”, pero sí se parece mucho a lo que estamos viendo ahora con las luchas y SGAEs sobre la internet.

Vía Enrique Dans, en Twitter.