Ruz ya está investigando lo que todo el mundo sabe. Si el chivatazo tuvo que ver con “el proceso”, o como quiera que le llamemos a ese tejemaneje que Rubalcaba, El Veraz, y ZP, llamaban no negociación con no terroristas no violentos, y ahora llaman “fin de ETA”. Parece que en los papeles de la juez francesa Le Vert hay actas de esa no negociación con ETA, en las que figura el no chivatazo como parte del no quid pro quo.

Se rumorea que Garzón, el Campeador, da cumplida respuesta a este asunto de la juez Le Vert en la película que protagoniza y se presenta estos días en Berlín: Escuchando a Garzón [–>]. Una gozada; ya que los jueces de verdad no le dejan ser juez a Garzón, por múltiples imputaciones de prevaricación, el juez telediario ha decidido convertirse en juez película. Y por eso nos vamos a enterar de la sustancia que tiene la extendida tesis de que Le Vert se negó a mandar esos papeles a España, mientras Garzón siguiera llevando el caso Faisán. La incisiva pregunta que se podía esperar de Manuel Rivas, y la verídica respuesta que se puede esperar de El Campeador de los medios de comunicación, y ahora del celuloide. ¡Menudo peliculón!

Aquel añadido de Marx a Hegel de que la historia y sus personajes se repiten, sí, pero la segunda vez como farsa en vez de como tragedia, puede que sea más o menos cierta. Pero en el caso del PSOE es clavada. En cada fin de ciclo de poder parecen estar condenados a tener juicios peliagudos relacionados con el terrorismo, relacionados con Garzón, y relacionados con Rubalcaba – siempre muy veraz.

Mubarak dice que se queda, y el Faisán también. Veremos, pero la diferencia está en la no plaza Tahir.