El viernes se aprobó en el Congreso USA, por los pelos, una nueva legislación sobre energía. A cuenta de la cosa del clima, claro. Se llama ley Waxman-Markey, y solo le falta ser aprobada por el Senado. Tiene unas cuantas peculiaridades muy notables. Para mí, la principal, es que probablemente es el mejor ejemplo del futuro (1984), si las cosas siguen como van.

Cuando la ley llegó al Congreso tenía casi mil páginas, y tras las enmiendas -que suman 300 páginas, el horror pasa de las 1.200 páginas. Para hacerse una idea comparativa: La primera versión aprobada de la Constitución de los Estados Unidos tenía 4 páginas y, con algunas enmiendas que la hacen llegar hasta 13 páginas, ha conseguido dirigir los destinos de un gran país durante más de 230 años. El sumario en el que se basó el juicio del 11-M tenía 1.000 páginas escasas, y es muy dudoso que exista una sola persona que lo haya leído entero. El Capital, de Marx, tiene unas 2.600 páginas. ¿Cuantos congresistas de los Estados Unidos creéis que se han enterado de todos los truquis que hay dentro de esa ley, antes de votarla?

Pues bien, esa ley aprobada -presumiblemente sin conocerla- por el Congreso USA va a tener efectos en tres campos. Dos de ellos son muy fáciles de predecir, y apenas se han mencionado en la discusión parlamentaria. Son los efectos sobre la distribución del poder (política), y sobre las temperaturas futuras (clima). El tercer campo al que va a afectar es el que se ha llevado la parte del león de la discusión y, sencillamente, es imposibe saber lo que va a ocurrir: la economía.

La ley Waxman-Markey y la política.

Se puede sintetizar así: Proporciona un oscuro pero poderoso mecanismo de “quid pro quo”  por el que el permiso de emisión de carbono puede distribuirse a cambio de dinero o favores a los políticos, o ser negado como represalia.

La ley Waxman-Markey y el clima.

Esta ley y toda esta vaina se basa en la teoría del IPCC de que el CO2 que emite el hombre es un peligro para el clima de la tierra. Es una teoría que no se basa en pruebas, sino unos modelos matemáticos que no son más que la plasmación matemática no contrastada de las opiniones del IPCC. Y auque todavía es imposible saber nada del clima futuro, ni del efecto que esta ley pueda tener en las temperaturas, en cambio es facilísimo saber cual es el efeto que va a tener si le hacemos caso a esos modelos (que son el argumento para la ley). No hay más que hacer correr esos modelos con los datos del CO2 que habría si no se aplica la Waxman-Markey, y con los datos del CO2 si la ley funciona a la perfección. Y comparar un resultado con otro. Y expresado en un gráfico, queda así:

waxman-markey_fig11En números: Aplicada la ley a la perfección y conseguidos todos sus objetivos, y si te crees las teorías del IPCC y sus modelos, en el año 2.100 habrá conseguido una reducción de temperatura de entre 0,18ºC y 0,22ºC.

Merece la pena parar a ver de donde salen estas cifras. Puedes hacer el cálculo tú mismo. Está explicado en este enlace –>. La idea es efectivamente correr esos modelos con esos datos, pero usando un programa simplificado que funciona en cualquier PC. Se llama MAGICC: Model for the Assessment of Greenhouse-gas Induced Climate Change, y está disponible aquí –>. Ha sido desarrollado por los científicos del National Center for Atmospheric Research (principalmente por el dr. Tom Wigley) bajo patrocinio del  U.S. Environmental Protection Agency. El resultado es el de la gráfica de arriba.

La ley Waxman-Markey y la economía.

Puedes pensar lo que quieras, y de hecho eso es lo que la gente hace. Puedes pensar, con Obama y Zapatero, que encarecer la energía y sembrar molinos de viento por todas partes, va a producir muchos puestos de trabajo y nos va a sacar de la actual crisis económica. Y puedes pensar que si un abaratamiento constante de la energía ha llevado al mundo a un grado de desarrollo económico y social como el que hemos alcanzado, hacer lo contrario conseguirá el efecto contrario. En economía, en el plano teórico, ya sabemos que todo es posible. Luego vienen los economistas con las rebajas, perdón, con las explicaciones a toro pasado.

Y esta es, en resumen, la ley Waxman-Markey recién aprobada en el Congreso USA.